Déjenme que les cuente. De vez en cuando apareceré por aquí. Soy catalán, de Barcelona, pero hace más de 50 años que soy mallorquín. Puede que no sea fácil de entender, pero cuando uno se enamora de una bióloga mallorquina acaba viviendo en Mallorca. Y, por descontado, jamás, nunca, se arrepiente de ello. Qué les voy a contar a ustedes.
Así que, de vez en cuando, me van a permitir que les cuente cosas desde este rincón, con la intención de crear una relación, que ojalá acabe en amistad.
Empecemos, por ejemplo, por la preocupación que ya sentimos por nuestro ‘Mallorqueta’. Usted y yo hace tiempo que sospechamos que con la plantilla que tenemos y un entrenador tan buena persona, tan conformista (con lo que han puesto en sus manos), más unos futbolistas que, nada más poner el pie en Mallorca, ya saben que van a vivir en un paraíso, íbamos a pasarlo mal.
Alejandro Vidal y Ricard Cabot, mis amigos del alma, y yo nos entretenemos, cuando arranca LaLiga, en encontrar tres equipos peores que nuestro Real Mallorca. Y, desde el primer momento, nos dimos cuenta de que este año iba a ser bastante sencillo encontrarlos. Dos, materialmente, ya los tenemos, ¿no? Oviedo y Levante.
Pero, amigos, el tercero, de momento, sí, sí, es el Real Mallorca, que ni siquiera es consciente, a lo largo de los últimos dos meses, de que podía caer en ese precipicio. Pues ya lo está. De momento, es el tercero en discordia y tiene poco consuelo, desde luego, mirar hacia arriba y ver que, en solo tres puntos, es decir, una victoria, están otros seis equipos (Rayo, Elche, Girona, Valencia, Alavés y Sevilla). Es decir, que todos ellos pueden ser el Real Mallorca en cualquier momento. Vale, pueden serlo, pero, de momento, el tercero por la cola es el ‘Mallorqueta’.
Esa sensación de que ni en el seno del club, ni en la Ciudad Deportiva Antonio Asensio, ni en el banquillo, ni en Son Moix pensaban que podían caer en ese pozo, la he tenido siempre.
Y ya estamos. Me produjo cierta perplejidad que entre todos los discursos que se hicieron en la celebración de los 10 años de la nueva propiedad (estadounidense, por cierto), nadie, ni Andy Kohlberg, ni Alfonso Díaz, CEO de Negocio (no del club, ni de fútbol, no, no, de Negocio), hicieran alusión al delicado momento deportivo que vivía (vive) la entidad.
Aunque solo fuese para dar ánimos a Jagoba Arrasate y a los capitanes presentes en la platea. No sé, un cariñoso y creíble “¡vamos a salir de esta, seguro!” Las limitaciones de la plantilla son tremendas, pero Arrasate no se ha quejado en ningún momento y, por lo tanto, empieza a compartir culpas con Pablo Ortells, el Director Deportivo, pero si alguien puede ser despedido es el entrenador, no tengan duda de ello.
Frente al Betis, anoche, no merecieron perder, pero tampoco convirtieron al meta del Betis, Álvaro Valles, en el héroe de la noche, ni mucho menos. El Real Mallorca, ¡ojo al dato!, ha ganado 6 partidos por 19 victorias del Real Madrid y Barça. Suma 24 puntos y la salvación son, como poco, 40 puntos. Ya se lleva más de medio campeonato, así que mucho deberá cambiar este Real Mallorca o empeorar los demás, para poder cantar victoria.
Ahora es cuando más raro y extraño me parece que, recientemente, la plantilla pactara las primas (yo creía que eso se hacía en agosto; bueno, creía no, se hacía en agosto) y que la permanencia no esté premiada con dinero. Tanto los futbolistas como sus dirigentes deben pensar que eso, la permanencia, se da por hecho, va en el contrato. Y, ya ven, con prima o sin ella, estamos en posición de descenso.
COMENTA LA NOTICIA