Me da igual que haga sol. Me es indiferente si llueve. También si el césped está pulido, color platino o verde-verde. Me da igual, aunque él me encanta, que el entrenador sea Jagoba Arrasate o el dicharachero Martín Demichelis.
Me es totalmente indiferente si el cerebro es Pablo Torre, que, por fin, empieza a ser algo de lo que soñamos, o Darder, que vino para llevarnos sobre sus hombros al décimo puesto de la general y aún no lo ha logrado. O si juega el fenómeno Virgili, puro genio que viene, o el telonero Mateo Joseph.
Es que me da igual ganar 5-0, que ganar 2-1 sufriendo, de rebote el primer gol, aprovechando una expulsión del rival cuando aún faltaba medio partido, o si el tosco, peleón y duro Samu Costa hace un giro maravilloso, a lo Butragueño o más parecido a Raúl (nada de Leo Messi, por descontado) para marcar el gol de la victoria.
Me da igual si la gente protesta o lo celebra. Yo lo que quiero es ganar, es salir del descenso, es olvidarme del miedo. Como dijo Demichelis en cuanto aterrizó en la isla, en esta maravillosa isla, yo no vine aquí a hacer amigos, bueno, dijo “no vine aquí a agradar, sino a ganar y salvarnos del descenso”.
Pues eso, lo que hemos hecho hoy (yo formo parte de este equipo, de esta afición, de nuestra gente, del ‘Mallorqueta’ más que del Real Mallorca) es el sueño de todos: S A L V A R N O S.
Ese es el objetivo. Jugar bien, agradar, lucirnos lo dejamos para otro año o para el día, el último, que nos visite el Oviedo y Arrasate, como prometió, se abrace con todos.
Ahora, Elche, que ¡anda cómo está, también!, es la próxima estación. Y si ganamos allí, salvados. Bueno, o casi.
COMENTA LA NOTICIA