El Obispado de Mallorca mantuvo el pasado sábado una reunión con representantes de diversas instituciones públicas para abordar posibles vías de colaboración en el realojo de las personas que actualmente residen en el edificio de la antigua prisión de Palma. El encuentro tuvo lugar el 14 de marzo en el Palau Episcopal y estuvo presidido por el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull.
A la reunión asistieron los tenientes de alcalde del Ayuntamiento de Palma, Javier Bonet y Lourdes Roca; el conseller de Bienestar Social del Consell de Mallorca, Guillermo Sánchez; y la directora general de Bienestar Social del Govern de les Illes Balears, Marina Fiscaletti.
Por parte del Obispado de Mallorca, acompañaron al obispo los responsables del Área Caritativa y Social, encabezados por la delegada Catalina Mir, además de representantes de distintas entidades eclesiales que desarrollan su labor en el ámbito social.
Entidades sociales implicadas en la reunión
Entre las organizaciones presentes se encontraban Cáritas Mallorca, La Sapiència, Sojorn, la Delegación de Migraciones y Justícia i Pau, entidades que trabajan en la atención a personas en situación de vulnerabilidad. También participó en el encuentro el ecónomo del obispado, Miquel Noguera.
Durante la reunión, el Obispado de Mallorca expresó su disposición a colaborar con las administraciones públicas ante la situación de las personas que deberán abandonar el edificio de la antigua prisión. En este contexto, se plantearon distintos espacios y recursos que podrían contribuir al alojamiento temporal de algunas de estas personas.
Las partes coincidieron en la necesidad de estudiar cada caso de manera individualizada, con el objetivo de ofrecer respuestas adaptadas a las necesidades concretas de cada persona y coordinar la actuación entre instituciones públicas y entidades sociales.
Propuesta de coordinación entre instituciones
Asimismo, durante el encuentro se destacó la importancia de analizar medidas que permitan dar respuesta a corto plazo a las situaciones más urgentes. El obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, subrayó la necesidad de afrontar esta situación desde el respeto a la dignidad de todas las personas afectadas.
En la reunión también se puso en valor la labor que desde hace años desarrollan las entidades sociales de la Iglesia en Mallorca en la atención y acompañamiento de personas en situación de vulnerabilidad.
En este sentido, se planteó la posibilidad de crear un espacio de coordinación o una comisión permanente de trabajo en el ámbito social entre las administraciones públicas y las entidades de la diócesis, con el fin de facilitar la colaboración institucional y articular respuestas conjuntas.
El Obispado de Mallorca agradeció el clima de diálogo mantenido durante la reunión y reiteró su voluntad de seguir colaborando con las administraciones a través de su Área Caritativa y Social y de las entidades eclesiales que trabajan en la atención a personas vulnerables.
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