La Semana Santa marca uno de los periodos con mayor número de desplazamientos del año, y cada vez más personas optan por viajar acompañadas de sus mascotas. Sin embargo, lo que para los humanos supone descanso puede convertirse en una experiencia estresante para perros y gatos si no se tienen en cuenta sus necesidades.
La experta en nutracéutica animal Imke Marks, fundadora de Mooiza, advierte de que los cambios de rutina, los trayectos largos o la exposición a entornos desconocidos pueden alterar el equilibrio físico y emocional de los animales.
Según explica, los animales son especialmente sensibles a estas variaciones, lo que puede provocar estrés, cambios de comportamiento o malestar físico durante el viaje.
Señales de estrés que pueden pasar desapercibidas
Los efectos del estrés no siempre son evidentes. En perros, pueden aparecer señales físicas como jadeo, inquietud o vocalizaciones, mientras que en gatos es más habitual una respuesta asociada a la ansiedad por la pérdida de su territorio.
También pueden darse síntomas como salivación excesiva, pupilas dilatadas, bostezos repetidos o falta de apetito. En los casos más intensos, pueden aparecer temblores, vómitos o incluso bloqueo total del animal.
La experta señala que estos signos suelen normalizarse, aunque en realidad indican que el animal no está viviendo el viaje de forma positiva.

Preparación y acompañamiento durante el viaje
Para reducir el impacto, se recomienda preparar al animal antes del desplazamiento, mantener elementos familiares y realizar pausas durante el trayecto.
Crear un entorno reconocible y respetar sus rutinas puede ayudar a que el animal se sienta más seguro. Además, el acompañamiento emocional es clave para mejorar la experiencia.
Imke Marks también apunta a la posibilidad de apoyo nutricional en situaciones de estrés, con ingredientes que favorecen la calma y la adaptación del animal durante el viaje.
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