El empate entre el R.C.D. Mallorca y el Valencia CF (1-1) dejó una imagen que fue más allá del resultado. Son Moix se transformó en un escenario singular, con miles de aficionados convertidos en piratas para acompañar a Vedat Muriqi en una noche especial.
El delantero kosovar, convertido recientemente en el máximo goleador histórico del club en Primera División, no estuvo solo, ni mucho menos. Todo lo contrario: la grada se volcó con él desde antes del inicio, tiñendo el estadio de gorros pirata en un ambiente que recordó a una auténtica fiesta de disfraces.
Aunque esta vez Muriqi no encontró el gol, su figura fue el centro de una iniciativa que unió a la afición en torno al equipo en un partido clave.
Un homenaje colectivo en la grada
La acción impulsada por el club se hizo visible especialmente en la Grada Infern 1916, donde se repartieron gorros pirata que rápidamente se extendieron por todo el estadio. El gesto convirtió el homenaje en algo colectivo, en una imagen de unidad entre equipo y afición.
El ambiente se reforzó con aplaudidores distribuidos por Son Moix y con el despliegue de un mural de grandes dimensiones en la Tribuna Este, que aportó un componente visual destacado a la jornada.
Todo ello acompañó a un partido intenso, en el que el Mallorca se adelantó con un gol de Samú Costa, antes de que Umar Sadiq igualara para el conjunto valencianista.
Más allá del resultado
El club también había promovido la asistencia con iniciativas como la cesión de asiento para abonados y una promoción para clubes federados, en colaboración con la Federació de Futbol de les Illes Baleares.
El resultado final dejó un reparto de puntos, pero la imagen de Son Moix, lleno de piratas, reflejó un respaldo firme de la afición en un momento importante de la temporada.
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