El Ayuntamiento de Llucmajor abrió el pasado 1 de mayo la temporada de playas 2026, que se extenderá hasta el 31 de octubre, con un nuevo contrato de servicios de cuatro años que introduce mejoras en equipamientos, seguridad, accesibilidad y sostenibilidad.
El nuevo modelo, correspondiente al periodo 2026-2029, supone un cambio en la gestión del litoral, con una planificación a medio plazo que busca mejorar la experiencia de residentes y visitantes.
El consistorio ya presentó previamente estas novedades a la Asociación Hotelera de Playa de Palma, en el marco de su estrategia de colaboración con el sector turístico.
Más servicios y planificación a largo plazo
La alcaldesa, Xisca Lascolas, destacó que “el 1 de mayo hemos abierto una temporada de playa que refleja el compromiso de este Ajuntament con la calidad, la inclusión y el respeto al entorno”.
En este sentido, subrayó que el municipio ha trabajado para ofrecer “más servicios, más seguridad y más opciones para todo tipo de usuarios”, desde residentes hasta turistas.
Asimismo, Xisca Lascolas puso en valor la planificación a cuatro años, señalando que permite “pensar a largo plazo” y reforzar la coordinación con el sector hotelero, como refleja la colaboración con la Asociación Hotelera de Playa de Palma.
Equipamientos, accesibilidad y oferta de ocio
Entre las mejoras incorporadas, las playas contarán con 288 hamacas y 144 sombrillas, además de duchas, lavapiés y módulos de servicios.
El Ayuntamiento refuerza también su apuesta por la inclusión mediante pasarelas de accesibilidad y tarimas adaptadas para personas con movilidad reducida, facilitando el acceso al mar en condiciones de igualdad.
La oferta recreativa se amplía con pistas de vóley-playa y fútbol-playa, así como actividades acuáticas como velomares y paddle surf, además de un canal de entrada señalizado para ordenar la convivencia entre bañistas y embarcaciones.
Sostenibilidad y refuerzo de la seguridad
El regidor de Medio Ambiente, Antonio Cayuela, explicó que las mejoras responden a una doble finalidad: “mejorar la experiencia del usuario y cuidar el entorno”.
En esta línea, el municipio distribuirá 5.000 ceniceros desechables para reducir la contaminación por colillas e incorporará un quiosco bar alimentado con energía solar mediante placas fotovoltaicas.
Antonio Cayuela subrayó que estas medidas reflejan una visión a largo plazo, en la que “la sostenibilidad deja de ser una declaración de intenciones para convertirse en una realidad visible”.
El dispositivo de seguridad se completa con un servicio de socorrismo formado por seis profesionales, distribuidos entre las playas de s’Arenal y Cala Pi, garantizando una respuesta rápida ante incidencias.
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