De las lágrimas de Abdón Prats a la pequeña «alegría» por el gol de Muriqi. El gol del kosovar en el minuto 88 apenas se celebró en Son Moix. Para entonces, el Mallorca ya estaba descendido tras el segundo tanto del Betis ante el Levante y el ambiente en el estadio era de resignación absoluta. Sin embargo, la afición sí dedicó una última ovación al delantero kosovar, uno de los pocos futbolistas que escapó de las críticas durante la temporada. Su tanto ante el colista Real Oviedo fue el número 23 del curso, una cifra que le permitió quedarse a solo dos goles del pichichi de Kylian Mbappé y confirmar la mejor temporada goleadora de su carrera pese al descenso bermellón.








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