Un informe difundido este lunes por CC.OO. asegura que los demandantes de empleo de Baleares que no trabajan, en el mes de octubre de 2020 eran 167.605 personas, lo que supone un aumento de 97.199 personas más en relación con el mismo mes del año anterior, según los datos publicados por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).
En este aumento del número de demandantes de empleo, hay 31.127 desempleados más que hace un año, ya que la crisis económica provocada por la pandemia se ha llevado por delante la mayoría de los contratos temporales en nuestras islas y para aparecer como desempleado hay que inscribirse como demandante de empleo. Así la cifra de desempleados se sitúa en 81.713 personas.
Fijos discontinuos
También hay que incluir como demandantes de empleo a los trabajadores fijos discontinuos durante el periodo de no actividad, que también han aumentado en 33.430 personas, alcanzando los 50.801 demandantes de empleo fijos discontinuos en octubre de este año. Ante el cierre de la mayoría de los establecimientos de hostelería impuesto por la falta de turistas, muchas personas han iniciado el periodo de inactividad antes que otras temporadas e incluso las hay que no han tenido ninguna actividad este año.
Por último, hay que tener en cuenta a las 31.869 personas que aún se encuentran en Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE): 26.772 en ERTE de Fuerza Mayor y 5.097 en ERTE por causas económicas, técnicas, organizativas o productivas, y que el año pasado estaban realizando su actividad laboral con normalidad.
Todas estas cifras vienen a mostrar que en Baleares hay 167.605 personas que no tienen trabajo como consecuencia de los efectos económicos derivados de la pandemia de la COVID-19 y del monocultivo turístico al que se dedica principalmente nuestra economía; pero, además, no se puede olvidar que todas estas personas quieren y necesitan trabajar.
Nuevos programas de desarrollo
Ante este panorama tan desolador que nos indican los datos, desde CCOO solicitan, en primer lugar, acrecentar el diálogo entre todos los agentes sociales implicados para la elaboración y puesta en marcha de los nuevos programas de desarrollo que nos permitan alcanzar un modelo económico sostenible en el que nadie se quede detrás; segundo, negociar políticas activas de empleo que faciliten la formación y la recualificación de todas las personas que lo necesiten, especialmente los colectivos más vulnerables, para poder encontrar un empleo digno; y en tercer lugar, aumentar la inversión tanto del sector público como del privado para crear nuevos puestos de trabajo que respondan a las necesidades actuales, y futuras, de personas trabajadoras que van a surgir como consecuencia de la transición a la economía digital y ambientalmente sostenible.
Foto: Pixabay
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