El deporte mallorquín está de luto tras conocerse el fallecimiento de Joan Aloy, narrador radiofónico de fútbol en los años noventa y una de las voces más emblemáticas que acompañaron al mallorquinismo en aquella época. Cuando esta mañana leía en el Facebook de Pau Pons y Tony Tenerife la noticia, me han venido a la cabeza muchos recuerdos y, por supuesto, una tremenda tristeza.
Quienes tuvimos la suerte de compartir micrófono con Joan Aloy sabemos que no era un narrador cualquiera. En mi opinión —y lo digo en primera persona— Joan fue, sin duda, el mejor narrador radiofónico del RCD Mallorca. Nos daba mil vueltas a todos. No es un elogio de compromiso ni de esos que se hacen porque alguien ya no está; al contrario, en otras ocasiones he guardado silencio ante muertes de personalidades del deporte balear porque no todo era tan bueno como se decía. Pero con Joan es distinto.
Su carácter
Tenía un carácter chispeante, bromista, siempre cargado de ocurrencias, pero también una lealtad férrea y unos valores profundos como persona. El periodista Tony Tenerife lo recuerda con emoción en su página del Facebook:
«Os contaré una cosa: el 2 de junio de 1991 fue una fecha que no olvidaré. Debuté en un inalámbrico con COPE Mallorca en un Real Mallorca – Cádiz. Un intrascendente partido, pero en el que Joan Aloy me dio la alternativa para cubrir la zona de banquillos. Para mí era cumplir un sueño: estar al lado de toda una referencia en el mundo de la narración deportiva como siempre será Joan Aloy Pons.
Volcánico, clarividente, siempre políticamente incorrecto, su narración de los partidos del Real Mallorca era un torrente de emociones, sentimientos y algún que otro adjetivo descalificativo. Así era, sin pelos en la lengua…
Como compañero, era un crack. Al menos conmigo. Generoso, socarrón y siempre dispuesto a ayudar. A mí me ayudó más de lo que él se debe pensar. Se va muy joven, con apenas 61 años. Y aunque no fuera consciente de ello, muchos lloramos en su marcha. Yo, como compañero en la COPE en la que era un mindundi. Y sus oyentes (que eran legión) por sus magistrales lecciones de narrativa deportiva hechas siempre desde el corazón. Hasta siempre, Joan!».
He querido destacar las palabras de Tony porque las suscribo de la primera a la última letra. Además, yo también hice inalámbrico con Juan Aloy, como Tony. Fue cuando Llorenç Serra Ferrer llevó al Mallorca a su primera final de Copa en 1991. Guardo en la memoria momentos quizá intrascendentes pero inolvidables. Por ejemplo, tener el privilegio de ir en aquel coche de la Cope desde los estudios de Jaime III hasta el Lluís Sitjar, camino de los cuartos de final de la Copa del Rey de 1991: Ventura Blach, Toni Dols, Juan Aloy… Recuerdo que antes de empezar la retransmisión Juan se puso serio, me “colocó” bien la camisa y me dio varios consejos previos al partido, muy útiles, por cierto. ¡Vaya época!
Recuerdos personales
A veces me vienen a la memoria sus peripecias e incluso en alguna ocasión lo he recordado junto con otros compañeros que tuvo en la radio como Juanjo Amengual. Todos le admirábamos. Sus bromas, su forma de improvisar y sacar una sonrisa en los momentos más tensos. Era esa radio de los noventa, tan especial, en la que Ferrán Martínez me dio la primera oportunidad de participar y el equipo completo de la Cadena COPE, encabezado por Ventura Blach, me acogieron con los brazos abiertos . Y gracias a Joan Aloy, a su generosidad y confianza, también a mí se me abrieron las puertas de las retransmisiones deportivas.
Perdonen que me ponga nostálgico y me vaya por las ramas, pero aquella etapa fue inolvidable y Joan Aloy fue el gran protagonista de ella. Hoy se nos va una voz inigualable, pero sobre todo una persona muy querida.
Sus retransmisiones
Es cierto que sus retransmisiones no gustaban a todos. Juan no tenía pelos en la lengua y solía exagerar, a veces cargaba contra jugadores, entrenadores o contra el primer mosquito que se cruzara en la cabina del Lluís Sitjar. Nunca se casaba con nadie y sus comentarios no dejaban indiferente a nadie. Pero quienes le conocíamos un poco sabíamos que, más allá de todo ese teatro escénico, Joan tenía un gran corazón… un corazón que, tristemente, ha dejado de latir.
PD: Espero que Tony Tenerife me perdone la licencia de usar la foto de Joan Aloy bajo estas líneas. Estoy seguro de que, por la ocasión, no solo me lo perdonará, sino que se sentirá orgulloso de que sirva para recordar a Joan como se merece. Gracias también a Joan Roig aportando la foto destacada reproducida en rcdmallorca1916.com.

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