El Ayuntamiento de Inca ha homenajeado esta semana a varias personas del municipio que se han jubilado recientemente tras décadas de dedicación al comercio y a la restauración local. El reconocimiento, que ha incluido la entrega de un obsequio simbólico en nombre de toda la ciudad, tiene como objetivo agradecer públicamente su trayectoria y su aportación al tejido económico y social de Inca.
Con este gesto, el consistorio quiere poner en valor el esfuerzo y la constancia de profesionales que han sido referentes en sus sectores, y que han contribuido a dar forma al día a día de la ciudad.
Reconocimiento a figuras emblemáticas del comercio y la hostelería
Entre las personas homenajeadas se encuentra Pep Corró, quien se ha jubilado este mes de septiembre tras 47 años de trabajo en la tienda Can Rovira, un establecimiento de referencia en Inca. También ha sido reconocido Andrés Martínez, quien se retiró el pasado mes de julio tras más de 44 años al frente del emblemático Bar Kiko, uno de los locales más conocidos de la ciudad.
Anteriormente, el Ayuntamiento también había rendido homenaje a Úrsula Sebastià, propietaria de la tienda Makos, y a Carmen Lorente Gayá, cuya vida profesional ha estado estrechamente vinculada al comercio local.




Un compromiso con el comercio de proximidad
«Es un honor reconocer públicamente la trayectoria de estas personas que han sido parte esencial del día a día de nuestra ciudad», ha destacado el alcalde de Inca, Virgilio Moreno. «Con su trabajo han contribuido a dar vida al comercio y la restauración locales, y forman parte de la memoria colectiva de Inca», ha añadido.
Con este programa de homenajes, el Ayuntamiento reafirma su compromiso con el apoyo y la defensa del comercio y la restauración de proximidad, considerados un pilar fundamental para el presente y el futuro del municipio.
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