El equipo de Jagoba Arrasate sobrevive en Oviedo gracias a la falta de pegada local y a una intervención clave de Bergstrom en el descuento
El Mallorca firmó un nuevo episodio decepcionante al empatar (0-0) en el Carlos Tartiere ante un Oviedo que, a pesar de ser probablemente el peor equipo de Primera División, fue superior en muchas fases del partido de esta décimo quinta jornada del campeonato de Liga. Solo la falta de calidad ofensiva del conjunto asturiano y una parada salvadora de Bergstrom en el último minuto evitaron una derrota que habría sido más que justa.
Pese a que la mejor ocasión de la primera parte fue para Jan Virgili, con un disparo que obligó a Escandell a lucirse, el Mallorca fue dominado claramente durante casi toda la primera mitad. El Oviedo llegó con asiduidad al área balear, aunque sin la precisión necesaria para convertir. La sensación era clara: si los de Arrasate no reaccionaban tras el descanso, lo iban a pasar mal.
Mejoría estéril y decisiones incomprensibles
Tras el paso por vestuarios, el Mallorca pareció mejorar, especialmente cuando Santi Cazorla empezó a acusar el desgaste físico. En ese tramo, Raíllo dispuso de una buena ocasión de cabeza que rozó el poste. Pero fue un espejismo.
La entrada del egipcio Haissem Hassan cambió el rumbo del partido. Desde ese momento, el Oviedo fue claramente superior y embotelló a un Mallorca sin capacidad de respuesta. Solo las expulsiones finales de Cazorla y Viñas —revocadas inicialmente por el VAR pero confirmadas posteriormente— evitaron males mayores.
Crisis de juego y sensaciones
El empate en Oviedo, sumado al ridículo de Soria en Copa, confirma que este equipo no termina de arrancar. Con jugadores desconectados como Mateo Joseph, un Muriqi muy solo y sin gol, y una alarmante falta de ideas ofensivas, el Mallorca sigue generando más dudas que certezas. El próximo sábado a las 16:15 el Mallorca recibe al Elche en Son Moix.
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