La misa en la Catedral de Mallorca ha sido uno de los pocos actos mantenidos en la festividad, marcada por el luto tras el accidente ferroviario de Adamuz
Palma, 20 de enero de 2026. En una homilía marcada por la solidaridad, la justicia y la fe, el obispo de Mallorca, Mons. Sebastià Taltavull Anglada, ha presidido este martes la misa solemne de la Festa de Sant Sebastià, patrón de la ciudad de Palma, en la Catedral de Mallorca. Ha sido uno de los pocos actos que se han mantenido tras la suspensión de las celebraciones por los tres días de luto oficial decretados a raíz del trágico accidente ferroviario de Adamuz.
El obispo ha iniciado su mensaje citando al profeta Isaías: “Obrid les portes”, interpretándolo como una llamada a abrir el corazón y la ciudad al pueblo justo, a quienes buscan dignidad, acogida y convivencia. Ha defendido que la justicia, la fidelidad y la firmeza deben ser pilares para construir una sociedad fraterna y solidaria.
Taltavull ha vinculado esta idea con el origen del patronazgo de Sant Sebastià, recordando cómo el pueblo de Palma recurrió a su intercesión para superar la peste. “Todo un pueblo rezando junto, como juntos habían sufrido la desgracia”, ha señalado, haciendo un paralelismo con la respuesta solidaria tras el reciente accidente ferroviario.
“La solidaridad ha sido la gran noticia”
En ese contexto, ha afirmado que la solidaridad “ha sido la noticia más pronunciada” en los últimos días, y ha criticado “la tentación de vivir el cristianismo con una prudente distancia del dolor ajeno”. En palabras del papa Francisco, ha instado a vivir “la mística de acercarse a los demás y buscar su bien”, porque “cada vez que se nos abren los ojos para reconocer al otro, se nos ilumina más la fe para reconocer a Dios”.
El obispo ha recordado su reciente visita a Roma junto a 200 peregrinos de Mallorca, donde celebraron misa en la basílica de San Sebastián, sobre las catacumbas donde está enterrado el mártir. Allí reflexionó sobre las persecuciones del cristianismo en sus orígenes y su continuidad en el presente: entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, más de 4.800 cristianos fueron asesinados en el mundo por causa de su fe, según datos citados en la homilía.
“Sant Sebastià es un ejemplo de fe valiente”
Taltavull ha instado a tomar como ejemplo la valentía de San Sebastián, quien —dijo— “desde su puesto en la guardia pretoriana sirvió a la Iglesia, confortó a presos y se mantuvo firme en su fe hasta el martirio”.
La misa también ha coincidido con la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, y el obispo ha hecho un llamamiento a construir una Iglesia “de puertas abiertas, que no excluya a nadie”, en la que todos puedan vivir la fraternidad deseada por Jesús.
La celebración ha concluido con una oración especial por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, por los fallecidos, los heridos y sus familias, “en comunión y solidaridad con todo el pueblo que lo está sufriendo”.
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