El obispo de Mallorca, Mons. Sebastià Taltavull, ha hecho público su mensaje con motivo de la Jornada Mundial de Manos Unidas, que se celebra este domingo, en el que invita a la comunidad cristiana a comprometerse activamente contra el hambre, la pobreza y la violencia, apostando por la paz y el desarrollo inclusivo.
La jornada se vivirá en Mallorca con diversos actos destacados a lo largo del fin de semana, organizados con la participación de Mans Unides Mallorca y la diócesis.
Este viernes, 6 de febrero, se celebra el tradicional Sopar de Fam en el Centre Eucarístic, a las 19.00 horas. El sábado tendrán lugar celebraciones eucarísticas en la Parròquia de Santa Catalina Thomàs, a las 18.30 y a las 19.30 horas.
La programación culminará el domingo, día 8, con la misa en la Catedral, a las 10.30 horas, presidida por el obispo y con la participación de los voluntarios de Mans Unides Mallorca.
Donativos destinados íntegramente a proyectos solidarios
Desde la diócesis se recuerda que el conjunto de los donativos que se realicen durante las misas de este fin de semana en toda la diócesis se destinarán íntegramente a los proyectos de Manos Unidas.
En su mensaje, Mons. Sebastià Taltavull subraya que ninguna victoria armada puede compensar el dolor de las madres, el miedo de los niños ni el futuro robado a millones de personas, y apela a una “paz desarmada y desarmante”, lema propuesto por el papa León XIV.
El obispo alerta de que millones de personas sufren exclusión, hambre, pobreza, violencia e injusticia, realidades que a menudo quedan invisibilizadas por la indiferencia y el egoísmo, mientras destaca la reacción solidaria de quienes trabajan por la educación, los derechos humanos y la igualdad.
Datos alarmantes sobre pobreza y violencia
El mensaje recoge datos de organismos oficiales que describen un panorama preocupante: 1.100 millones de personas viven en pobreza multidimensional aguda en el mundo, más de la mitad niños, y 455 millones de ellas residen en países en guerra o con bajos niveles de paz.
Asimismo, a finales de 2024 se contabilizaban 73,5 millones de personas desplazadas dentro de sus propios países y 42,7 millones refugiadas en otros estados, una realidad directamente vinculada a la pobreza, el hambre y la violencia estructural, cultural y directa.
Desde Mans Unides se señala que la violencia armada incrementa la pobreza y el hambre, afectando especialmente a personas mayores, infancia y mujeres, y que sus causas se relacionan con la ambición de poder político, el control de recursos naturales y la exclusión social.
Un compromiso cristiano por la paz
Tras tomar conciencia de esta realidad, el obispo destaca que el camino a seguir es la reconstrucción de la paz desde el desarrollo inclusivo, entendido como un esfuerzo constante por la justicia, el respeto de los derechos humanos, la reconciliación y la convivencia.
Mons. Sebastià Taltavull concluye su mensaje recordando que los cristianos no pueden permanecer indiferentes ante estas situaciones y están llamados a actuar desde el compromiso personal y social, promoviendo la paz a través de valores como la fraternidad, la justicia social, el cuidado de la creación y los derechos humanos.
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