En el verano de 1975, cuando ULTIMA HORA aún era un diario vespertino aunque salía en torno a las diez de la mañana, abandoné la redacción en torno a las dos de la madrugada, tal vez las tres. Aquellos meses me habían invitado a pasar unos días en la finca de Sa Sinia, justo a la izquierda de la carretera que une Valldemossa y Deià. Media hora de trayecto con mi flamante Seat 600. Tras un breve descanso, a las ocho de la mañana ya estaba de nuevo en el periódico, en el montacargas trasero del local sito en el Paseo Mallorca 32, que servía para cargar bobinas de papel o como entrada del personal, donde Pedro Serra me preguntó:
—¿Cómo estás?
—Cansado —respondí—. Me fui a las tres y ya estoy otra vez aquí, así que no he dormido mucho.
—Yo salí a las cinco, así que aún he dormido menos que tú —me espetó, zanjando la cuestión.
El patrón no me dejaba tomar vacaciones en julio, después de terminar la liga, porque era cuando se fraguaban los fichajes y bajas del Mallorca. En agosto tampoco, porque se hacía la pretemporada y, además, se disputaba el Trofeo Ciudad de Palma. En septiembre arrancaba ya la competición. Aun así, y por insólito que les parezca, fui feliz con y en mi trabajo.
Les cuento esta batallita a renglón seguido de mi blog de ayer, «Renovarse o morir», en el que expresaba que el Mallorca pasó por alto el año pasado la necesidad de remozar una plantilla gastada física y mentalmente. No hacerlo, con las consecuencias que se plasman en estos momentos, obligará a hacerlo con más dificultades y seguramente mayor coste dentro de unos meses, ya sea en Primera División, ¡ojalá!, o en Segunda División.
Tal vez no sea el momento idóneo para meditar sobre la incertidumbre del futuro ni tirar de cábalas tendentes al pesimismo, pero sea cual sea lo que el porvenir depare al equipo y al club, será inevitable el borrón y cuenta nueva. No bastará con una escoba; será necesaria una excavadora, artefacto peligroso en manos de conductores con carné de vehículos sin motor. La naturaleza enseña que cada siembra tiene su tiempo, igual que la cosecha. Si no lo respetas, la simiente no germina ni da fruto. En Son Moix son más de la ingeniería, sobre todo financiera.
- columnas de opinión
- crítica futbolística
- Deià
- fichajes fútbol
- fútbol español
- historia del periodismo
- mallorca
- narrativa deportiva
- Opinión Alejandro Vidal
- opinión deportiva
- Pedro Serra
- pretemporada fútbol
- Primera División
- Real Mallorca
- renovación de plantilla
- Seat 600
- Segunda División
- Son Moix
- Trofeo Ciudad de Palma
- ULTIMA HORA
- Valldemossa
COMENTA LA NOTICIA