La PIMEM ha mostrado su apoyo a la regulación de inmigrantes aprobada por el Gobierno central, al considerar que tiene efectos beneficiosos sobre la economía y el mercado laboral de Baleares. Según su presidente, Jordi Mora, la regularización permite que los trabajadores coticen y paguen impuestos, lo que repercute en un aumento de los ingresos públicos y de la Seguridad Social, además de ayudar a cubrir vacantes en sectores con escasez de mano de obra como la hostelería, la construcción o la agricultura.
La patronal también destaca que esta medida contribuye a reducir la economía sumergida, el trabajo no declarado y la explotación laboral. En este sentido, apunta que la regularización favorece la formalización de contratos, disminuye la precariedad y permite que las empresas compitan en condiciones más equitativas. Asimismo, subraya que muchas de estas personas ocupan puestos que la población local no cubre, lo que facilita un mejor funcionamiento del mercado laboral.
Preocupación por vivienda y modelo económico
No obstante, la PIMEM advierte de los efectos que el crecimiento de población puede tener en un territorio con problemas de acceso a la vivienda y saturación de servicios. La organización señala que algunos trabajadores no se trasladan a Mallorca o incluso abandonan la isla debido a la dificultad de encontrar alquileres asequibles.
Además, Jordi Mora alerta de que el peso de sectores como el turismo o la hostelería entre la población inmigrante puede consolidar empleos poco cualificados y dificultar la diversificación económica. En este sentido, apunta a la necesidad de atraer perfiles más cualificados que contribuyan a impulsar nuevos sectores productivos.
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