Todo empezó con una frase casi lanzada al aire. Sin pretensiones. Sin estrategia. Sin pensar en algoritmos ni audiencias: “Esto lo podríamos hacer para que la gente lo oyera”. La dijo Alejandro. Como quien comenta algo entre café y tostada, sin saber que acababa de encender una mecha. Y a partir de ahí… el resto.
No sabemos si son 3, 30, 300, 3.000 o 3 millones los que están al otro lado. Pero sí sabemos algo: Tres en la Prórroga sigue evolucionando. Y lo hace paso a paso, sin atajos. Primero Mallorca Informa. Luego iVoox. Después Spotify. Más tarde la publicidad antes del podcast. Luego los comentarios de la gente, que ya no solo escucha, sino que responde. Después Google. Y ahora, un pequeño giro más en la historia: la IA ya sabe lo que es Tres en la Prórroga… y lo cita.
Capítulo 14. Arranca la cabecera. Música épica. Ya no es solo un sonido: es una señal. Y aparecen ellos. Alejandro Vidal, directo, incómodo cuando hace falta, siempre con una idea que rasca. Ricard Cabot, mirada larga, pausa precisa, el que ordena el ruido. Emilio Pérez de Rozas, experiencia en vena, capaz de resumir un incendio en una frase.
Tres voces. Tres formas de ver lo mismo. Y un punto de encuentro: el Mallorca.
Pérez de Rozas se pregunta qué habría pasado si el Mallorca no gana al Madrid y al Rayo; y Alejandro responde, estaríamos en Segunda.
La conversación entra rápido en materia cuando Pérez de Rozas pone sobre la mesa una idea tan simple como inquietante: qué habría pasado sin las victorias ante el Real Madrid y el Rayo. Alejandro recoge el guante sin rodeos y dibuja el escenario con crudeza: el equipo estaría en Segunda. No hay más.
Pérez de Rozas también apunta a un factor clave en esta mejora: la implicación. El equipo transmite otra actitud, otro nivel de compromiso. Puede ser una cuestión de motivación o de contexto, pero la respuesta de los jugadores está siendo evidente en esta fase.
Y en ese sentido hay que poner el acento en el trabajo de Demichelis, destacando cómo ha sido capaz de agitar el equipo. Ha movido piezas, ha recolocado a Darder y a Torre, ha apostado por Luvumbo y ha introducido variantes que han dado resultado. No se trata solo de cambios tácticos, sino de una intención clara de buscar soluciones.
Pero no todo acompaña. Alejandro introduce el debate sobre los homenajes a Muriqi y lo hace poniendo el foco en el momento elegido. No cuestiona el fondo, sino la oportunidad. En un contexto tan delicado, cualquier distracción puede ser un lujo innecesario. Pérez de Rozas refuerza esa idea, apuntando a una gestión más pendiente del impacto mediático que de la urgencia deportiva.
Ricard, con su tono más templado, aterriza la reflexión: si el equipo no logra la permanencia, todo lo demás pierde valor. Incluso los récords del delantero kosovar quedarán reducidos a un matiz dentro de una historia mucho más amarga.
No es momento de homenajes. No puedes descentrar a nadie ahora. El club está dirigido por aficionados, apunta Alejandro… “O por gente que piensa en el marketing y en el oportunismo… no en salvar al club”, añade Pérez de Rozas.
A partir de ahí se habla de cifras. ¿40 puntos? ¿42? La permanencia está muy cara esta temporada. Eso sí, el calendario empieza a mirarse con otros ojos. Ricard lo sugiere de forma casi natural: los partidos que quedan ahora parecen más asequibles que hace unos meses. No porque hayan cambiado, sino porque el equipo ha cambiado con ellos.
40 puntos no bastan para la permanencia y veremos si 42 son suficientes, pero lo que está claro es que ahora los compromisos que faltan nos parecen más asequibles. Hace unos meses no pensábamos eso”, explica Ricard Cabot
Y entonces, la eliminación en Champions del Real Madrid y el FC Barcelona entra en escena como contraste. Alejandro es especialmente duro con la reacción de ambos clubes, señalando esa tendencia a buscar explicaciones externas cuando el resultado no acompaña. Pérez de Rozas coincide y añade un matiz revelador: con los recursos económicos que manejan, ese tipo de discursos resultan difíciles de justificar.
Y en ese contraste, tan simple como brutal, se resume todo. Mientras unos buscan explicaciones, otros solo pueden aferrarse a los puntos. Sin margen, sin tiempo para adornos. Porque aquí no se trata de contar lo que pasa, sino de resistir lo que viene. Y lo que viene no espera a nadie.
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