Los intentos de asesinato contra el expresidente de Estados Unidos Donald Trump se han sucedido en un corto periodo de tiempo (en apenas dos años, entre 2024 y la actualidad), reflejando el aumento de la tensión política y los riesgos asociados a figuras públicas de alto perfil. A continuación, se detallan los tres episodios más recientes, marcados por la intervención de las fuerzas de seguridad y la reacción del propio dirigente.
Mitin en Pensilvania: disparos y una víctima mortal
El primer intento tuvo lugar el 13 de julio de 2024 durante un mitin en Butler, en el estado de Pensilvania. Un hombre armado abrió fuego contra el escenario, efectuando varios disparos que provocaron la muerte de un asistente e hirieron levemente a Donald Trump en la oreja.
El ataque generó momentos de caos entre los presentes y obligó a la rápida intervención del Servicio Secreto, que logró neutralizar la amenaza. Las imágenes del suceso dieron la vuelta al mundo, evidenciando la vulnerabilidad incluso en eventos altamente protegidos.
Campo de golf en Florida: amenaza frustrada
Meses después, el 15 de septiembre de 2024, un segundo intento fue frustrado en el perímetro de un campo de golf en West Palm Beach, donde se encontraba Donald Trump. Un agente del Servicio Secreto detectó el cañón de un rifle que sobresalía entre los arbustos, lo que permitió actuar de inmediato.
El sospechoso fue detenido antes de que pudiera abrir fuego, evitando así un posible nuevo atentado. La rápida actuación de los agentes resultó clave para impedir consecuencias mayores en este episodio.
Gala en Washington: detención inmediata del sospechoso
El tercer intento se produjo este pasado fin de semana, el sábado 25 de abril, durante una gala celebrada en el hotel Washington Hilton, escenario que ya había sido testigo de un atentado contra el expresidente Ronald Reagan en 1981. El autor, Cole Tomas Allen, de 31 años, fue arrestado inmediatamente en el lugar.
Tras el incidente, Donald Trump reaccionó con una sangre fría inusual. En una entrevista en la cadena CBS, calificó al atacante como una persona “perturbada” y afirmó que se trataba de “un cristiano creyente que luego se convirtió en anticristiano”. Durante la conversación en el programa ‘60 Minutes’, el expresidente restó dramatismo a la situación y señaló: “No estaba preocupado, entiendo la vida, vivimos en un mundo loco”. También explicó que, durante su evacuación, su intención era “ver qué estaba pasando”.
Estos tres episodios reflejan la persistencia de amenazas contra figuras políticas en Estados Unidos y el papel clave de los dispositivos de seguridad para prevenir consecuencias más graves.
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