El Ejecutivo balear ha defendido en Cagliari un cambio en las políticas comunitarias para atender las especificidades de los territorios insulares. La Comisión Islas de la CRPM ha aprobado la Declaración de Cagliari 2026 con aportaciones de Baleares.
La directora general Xesca Ramis participó en la Asamblea de la Comisión Islas celebrada en Cagliari
El Govern de les Illes Balears ha defendido ante las instituciones europeas la necesidad de impulsar un cambio en las políticas comunitarias para que tengan en cuenta las especificidades de la insularidad e incorporen medidas concretas que compensen sus desventajas estructurales.
Esta ha sido la principal línea de intervención de la directora general de Relaciones Institucionales y con el Parlamento, Xesca Ramis, durante la Asamblea general de la Comisión Islas de la Conferencia de las Regiones Periféricas Marítimas (CRPM), celebrada en Cagliari, en Cerdeña.
Declaración de Cagliari 2026
En el marco del encuentro, la Comisión Islas aprobó la Declaración de Cagliari 2026, un posicionamiento conjunto que reclama a la Unión Europea pasar del reconocimiento de las dificultades de los territorios insulares a la adopción de medidas estructurales y efectivas.
Durante su intervención, Ramis subrayó que los territorios insulares deben situarse en el centro de las políticas estratégicas europeas y abogó por avanzar hacia una cláusula de insularidad europea que permita adaptar las políticas comunitarias a su realidad.
La representante autonómica destacó el papel de Baleares en la transformación del modelo turístico, orientado al valor añadido, el bienestar ciudadano y el equilibrio territorial, en línea con el dictamen europeo hacia un turismo sostenible y resiliente.
Turismo, agua y vivienda
Ramis puso en valor iniciativas como el Pacte per l’Aigua del Govern de les Illes Balears, y señaló la importancia de una gestión eficiente, innovadora y sostenible de los recursos hídricos en territorios con limitaciones estructurales. También defendió la necesidad de ordenar la presión turística mediante una mejor gestión de la capacidad de carga y la reducción de saturaciones.
En materia de vivienda, advirtió de que se trata de uno de los principales desafíos sociales de las islas y reclamó herramientas europeas específicas para impulsar vivienda asequible, reforzar la oferta para residentes y facilitar alojamiento a trabajadores esenciales, además de intensificar la lucha contra la oferta ilegal.
Asimismo, incidió en la importancia de la formación de los trabajadores para garantizar servicios de calidad y en la necesidad de adaptar las políticas europeas en ámbitos como el transporte, la conectividad y la cohesión social a la realidad insular.
Aportaciones de Baleares al texto
La Declaración de Cagliari incorpora aportaciones impulsadas por Baleares, entre ellas el reconocimiento de la doble insularidad y de las realidades internas de los archipiélagos, así como la consideración de la presión residencial y turística y de los desequilibrios demográficos y socioeconómicos.
El documento refuerza la exigencia de que la normativa europea incluya evaluaciones de impacto territorial más rigurosas para evitar efectos negativos sobre los territorios insulares y plantea que el futuro presupuesto europeo contemple medidas específicas para compensar las desventajas estructurales de las islas mediterráneas no ultraperiféricas, como Baleares.
También se subraya la necesidad de garantizar una conectividad adecuada, marítima, aérea y digital, para asegurar la competitividad y la igualdad de oportunidades, así como de impulsar la economía azul, la transición verde y la retención de talento. El posicionamiento adoptado en Cagliari plantea que las políticas europeas tengan en cuenta las condiciones de partida de los territorios insulares.
COMENTA LA NOTICIA