Gracias, señor Muslera, muchas gracias, portero amigo. Esas manos de mantequilla nos ayudaron cuando más lo necesitábamos. Si se trata de ganar, ganamos; si se trata de pasar, pasamos; si había que ser primeros de grupo, lo fuimos; si debíamos ir recuperando todos esos futbolistas que nos hemos llevado a las Américas lesionados o en rehabilitación, estupendo; si esto es largo, dura mucho y ya veremos, pues fantástico también.
Pero nos habían prometido mucho más. Nos habían prometido fútbol antes de que esto empezase. Vale, sí, esto es muy largo y el Mundial empieza ahora, estábamos entre las favoritas al título. Que seguimos estándolo, pues no sé qué decirles, la verdad. No hemos jugado contra nadie. Este Uruguay, que ya está en casa, tenga o no en el banquillo al mejor loco de la historia, no vale un pimiento, es el peor Uruguay de los últimos 60 años y, por tanto, seguimos sin ganar a nadie.
Venga, estupendo, no sea usted tan pesimista. No lo soy, solo digo que nos prometieron otra cosa y será porque esa sala de máquinas que envidia todo el mundo («yo, con el centro del campo suplente de España, haría campeona a Brasil», le explica Carlo Ancelotti a sus amigos) no funciona, será porque Rodri no está o está en camino de llegar, que Pedri está tieso, será porque Lamine Yamal también está en fase de alcanzar su mejor estado, será por lo que sea, pero no tiene sentido, cero sentido, haber sufrido tanto para ganar a una selección mediocre, que solo rasca y rasca. Nada más. Menos fútbol aún que nosotros.
Me dirán que una Copa del Mundo es esto. Y yo se lo compraré, pero nos habían prometido otra cosa. Ellos, ellos. El seleccionador, los futbolistas, el entorno, el ambiente. Vamos a por la segunda estrella y, de verdad, lo que he visto hasta la fecha es, sí, una selección que ha venido al Mundial a ganarlo, pero que piensa ganarlo sin su mejor fútbol y, probablemente, sin recuperar a sus mejores futbolistas.
Y, sí, sí, claro que se puede ganar un Mundial así. Ha habido equipos que han ganado hasta Champions así, pero no es lo que nos prometieron. Esto crece, pero crece para todos y cuando nos enfrentemos a equipos serios (nos cruzamos con Portugal en cuartos, dicen, ¿no?), no sé si esto que hemos visto nos servirá.
Es verdad que Luis de la Fuente ha movido el árbol, ha utilizado ya un montón de futbolistas. Vale, venga, estamos en el camino de la recuperación, repito, de futbolistas que han viajado al Mundial a recuperar su mejor estado de forma.
No parece la Copa del Mundo el mejor escenario para ponerte en forma pero, bueno, será que esto es muy largo, que somos muy buenos y que acabaremos jugando el fútbol que nos prometieron. Yo esa segunda estrella aún la veo en el cielo.
PD. A Ferran Torres se le está poniendo cara de Morata. Ahí lo dejo.
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