Un grupo de seguidores del Real Mallorca se concentró en la tarde del domingo en los exteriores del estadio Son Moix para mostrar su creciente malestar ante la situación deportiva que atraviesa el equipo, agravada tras la reciente derrota por 2-1 frente al Rayo Vallecano.
La llegada del autocar del primer equipo fue recibida con cánticos de protesta, especialmente dirigidos contra el CEO de Negocio del club, Alfonso Díaz, y el director deportivo, Pablo Ortells. Las críticas hacia ambos se han intensificado en las últimas semanas, en un clima de tensión alimentado por los malos resultados y la cercanía a los puestos de descenso.
En las inmediaciones del estadio apareció una pintada con el nombre de Alfonso Díaz, acompañado de mensajes exigiendo la dimisión de la directiva. La frase “Directiva dimisión” fue también escrita sobre el cemento frente a Son Moix, reflejo del estado de ánimo de una parte de la afición, cada vez más crítica con la gestión del club.
Protestas verbales y tensión en el entorno del club
Durante la protesta, algunos jóvenes aficionados increparon a varios futbolistas y miembros del cuerpo técnico, aunque la situación no derivó en incidentes mayores. El descontento continuó más allá del partido, con seguidores esperando la salida de jugadores y directivos, que abandonaban el estadio en sus vehículos particulares.
El Mallorca, que ha cerrado la primera vuelta en una posición comprometida, vive una crisis deportiva que se refleja también en la grada. La presión aumenta sobre los responsables del proyecto, mientras la afición reclama respuestas.
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