El FC Barcelona se impuso por 3-2 al Real Madrid en la final de la Supercopa disputada en el King Abdullah Stadium de Yeda. El colegiado Munuera Montero tuvo decisiones discutidas que generaron indignación en el conjunto azulgrana, aunque finalmente los de Hansi Flick lograron llevarse la victoria.
En la primera mitad, el árbitro perdonó una tarjeta roja al madridista Carreras por un pisotón sin balón sobre Lamine Yamal que ni siquiera fue sancionado con amarilla.
El primero en marcar fue Raphinha en el minuto 36 (1-0). Sin embargo, en la prolongación de la primera mitad hubo 3 goles —anunciada inicialmente con tres minutos, pero extendida hasta seis—, el Madrid logró el 1-1 con un tanto de Vinícius Júnior (45+1) y Robert Lewandowski (45+3) dio otra vez ventaja al Barcelona antes del descanso 2-1. El colegiado añadió 6 minutos en lugar de los 3 anunciados y el empate llegó tres minutos después gracias a Gonzalo García (45+6), en una prolongación excesiva.
En el segundo tiempo, Raphinha -MVP del partido- volvió a marcar (73’) y sentenció un partido que también dejó una jugada controvertida: la expulsión de Frenkie de Jong en el 90+1 por una dura entrada sobre Mbappé.
Un triunfo trabajado en medio de la controversia
A pesar de la sensación de arbitraje desigual —con múltiples pequeñas decisiones favorables al conjunto blanco—, el Barça logró imponerse a su eterno rival en un partido de alta tensión. Con esta victoria, el equipo catalán refuerza su moral en un momento clave de la temporada.
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