El Ajuntament de Llucmajor celebró ayer un acto institucional de homenaje a los Cavallets Cotoners con motivo del 25 aniversario de su recuperación, en una ceremonia cargada de emoción que tuvo lugar en el Claustre de Sant Bonaventura. Esta emblemática danza tradicional, símbolo del patrimonio cultural llucmajorer, fue retomada en el año 2000 tras décadas de inactividad.
La reaparición oficial de los Cavallets tuvo lugar el 13 de junio de 2000, en la festividad de las reliquias de Santa Càndida, impulsada por el propio Ayuntamiento. La recuperación fue posible gracias al esfuerzo de personalidades locales como los compositores Miquel Janer, Cristòfol Barros y, especialmente, Bartomeu Puigserver, quien fue director del grupo dansaire y figura clave en esta nueva etapa.
En el homenaje de ayer, se convocó a las cerca de 150 personas que han formado parte del grupo durante estos 25 años, ya sea como bailarines, músicos o colaboradores, y se les hizo entrega de un reconocimiento por su contribución a la conservación y transmisión de esta tradición.
Un acto cargado de memoria y gratitud colectiva
La ceremonia contó con la participación de personas esenciales en la historia reciente de los Cavallets Cotoners: el pregonero y compositor de varias danzas, las costureras encargadas de la confección y conservación de la indumentaria, los xeremiers, los profesores actuales, así como el precursor de su recuperación y la familia del primer mestre de ball desde el año 2000, fallecido recientemente y especialmente recordado durante el acto.
Este evento puso fin al ciclo conmemorativo iniciado con el pregón de las Fires 2025, titulado “Els Cavallets Cotoners, un quart de segle”, y sirvió como broche final a un año dedicado a la celebración, la memoria y el reconocimiento del valor cultural de esta danza.
Autoridades destacan el valor identitario de la danza
La alcaldesa de Llucmajor, Xisca Lascolas, destacó el papel central de los Cavallets Cotoners en la identidad local: “Representan una parte esencial de nuestra identidad colectiva. Su recuperación hace 25 años fue un gesto de amor y respeto por la tradición, y rendimos homenaje a todas las personas que han hecho posible que esta danza siga viva para las generaciones futuras”.
Por su parte, la regidora de Cultura, Katina Rayó, puso en valor la constancia de quienes han mantenido viva esta manifestación cultural: “El trabajo, la dedicación y el compromiso de bailarines, músicos, costureras y familias han permitido mantener viva una de nuestras tradiciones más especiales. Este reconocimiento es para todos ellos, por su entrega y por ayudarnos a conservar el patrimonio cultural de Llucmajor”.
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