Fue casi el principio del principio. A unos se lo entregaron ya lleno en sus pueblos/ciudades de origen; a otros, apenas llegar a Mallorca, a pie de barco. A unos pocos, en el aeropuerto; a otros, a su llegada al CIR-14. Y a otros, simplemente, no se lo entregaron: en el mismo CIR-14 algunos reclutas fueron recogiendo el material que les dieron, pieza por pieza, cuando tocó el turno en la larga cola. En este caso, botas, camisetas, wambas, ropa de trabajo/de bonito, camisas, guerrera, tres cuartos, corbata, cinturón de tela, cinturón de cuero, gorras (plátano, coreana y de bonito), guantes de la Jura, pañuelo de cuello, etc. fueron trasladados, a mano por el recluta, a la taquilla numerada del barracón que le había caído en suerte.
Hoy os presento a su majestad el petate, la ‘otra bolsa’, que debíamos de tener todos…
La de cada uno se había quedado colgada en la puerta del CIR-14… Debíamos recuperarla solo al salir…
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