La Seu ha acogido los distintos actos de conmemoración del Viernes Santo, en los que se ha representado la Pasión y el Descendimiento de la cruz de Jesús.
La actividad litúrgica en la Catedral de Mallorca ha comenzado a las 18.00 horas y ha contado con la presencia del obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, según ha informado el Obispado de Mallorca en un comunicado.
Se trata del único día del año, junto con el Sábado Santo, en que no se celebra la Eucaristía, por lo que estos actos son un momento de “silencio, contemplación y adoración profunda“.
Lectura de la Pasión, invocaciones de Ramón Llull y escenificación medieval
Durante la celebración, se rememora el camino de la cruz con la lectura de la Pasión según el evangelio de San Juan, que narra el camino de Jesús hacia el Calvario, mientras portaba la cruz, la crucifixión y la sepultura.
“Este día, se invita a los creyentes a revivir la fe en el misterio redentor de la Cruz a través de la proclamación de la Palabra, la adoración y la comunión“, ha indicado el Obispado.
Además del viacrucis, se pronunciarán las invocaciones del beato Ramón Llull, recogidas en su Llibre de Contemplació. La jornada culminará con una de las representaciones más emotivas y significativas de la Semana Santa mallorquina como es el Descendimiento de la Cruz.
El Santo Entierro y la colecta por Tierra Santa
Esta escenificación teatral medieval empieza con el relato de los discípulos que piden el cuerpo de Jesús a Poncio Pilato, lo desclavan, lo amortajan y lo entierran. Con martillazos simbólicos en la parte posterior de la cruz, la figura de Cristo es desclavada y depositada en un sudario.
A continuación, la imagen de Jesús, acompañada por la Virgen María Dolorosa, encabeza la procesión del Santo Entierro, en la que participan miembros del clero y la nobleza mallorquina. Esta recorre el interior de la Catedral hasta el altar mayor, donde se enterrará simbólicamente la figura del Señor en un sarcófago.
Otro dato significativo del Viernes Santo es que todas las iglesias del mundo dedican la colecta a las comunidades cristianas de Tierra Santa.
“Además, los mallorquines tienen un deber histórico para continuar prestando su ayuda a la custodia de Tierra Santa, fundada por la Reina Sancha de Nápoles, hija de Jaume II de Mallorca. Con esta colecta se expresa la fraternidad con los religiosos y los fieles que guardan y conservan los lugares santos y que ahora viven momentos de desesperación y destrucción“, han reivindicado.
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