He sido árbitro, sí. Bueno, no. Pero sí puedo decir que arbitré como neutral en un torneo de fútbol sala entre medios de comunicación cuando este deporte se hallaba en sus inicios, incluso antes del primer club semiprofesional que hubo en Palma, el Buades Electricista, en el que formó el mismísimo Mateu Alemany, entre otros. También me enrolé en el arbitraje del fútbol de empresas promovido por Jaime Yllana a las órdenes de Gabriel Flaquer, que había sido colegiado de tercera división. Entonces aprendí que su labor no es nada sencilla y despertó mi interés inherente a la comprensión.
Los revisionistas de las actuaciones arbitrales en primera y segunda división ejercen una labor tan inútil como aberrante. No entiendo cuál es el objetivo del recién nacido sindicato de árbitros profesionales, incapaz de controlar a sus ovejas negras, que las hay, pero sobre todo de defender a sus afiliados frente al juicio público de su propio Comité Nacional, término que debería ser sustituido por Comité de la Federación Española de Fútbol, que no es lo mismo.
Si yo fuera Ricardo De Burgos Bengoetxea, que pitó el pasado domingo el Mallorca-Espanyol, no haría ni caso de la sentencia inculpatoria que sobre él han emitido en su misma casa. Todos han juzgado su decisión durante más de los cuatro minutos que ya utilizó él para tomarla y aun así se equivocan. Cabe señalar que cualquier acción que precisa más de medio minuto, uno como mucho, para ser explicada no merece la atención del VAR por faltar a su principio básico: jugadas claras. Menos aún cuando el ahora convertido en reo la ha contemplado en vivo a menos de un metro de distancia. Por otra parte, algo muy distinto al penalti cometido dos semanas antes por el defensa de la Real Sociedad, Zubeldia, sobre Muriqi, objeto de penalti y expulsión, en la que, con el director de la contienda a catorce metros, el sevillano Figueroa Vázquez optó por no intervenir. El mismo Comité que también recriminó su inhibición le premió con idéntica labor en la semifinal de Copa disputada en Anoeta contra el Athletic.
Nos encontramos en la recta final de la liga y me temo que hay fotos de árbitros en la diana de vestuarios, pubs y puertas de armario. Nunca hubiera sido la excusa fácil de no haberse dado casos de corrupción de los que nunca se tuvo noticia. La humanidad solo se vende por poder o dinero, nadie por ideología (clubs), aunque alguno caiga por amor. El Sindicato lo sabe. La Federación también. Por eso nada cambiará hasta que no sean los árbitros quienes elijan a sus dirigentes, no el presidente de la Española.
- arbitraje profesional
- árbitros
- comité arbitral
- corrupción fútbol
- crítica deportiva
- decisiones arbitrales
- Federación Española de Fútbol
- fútbol español
- fútbol sala historia
- independencia arbitral
- justicia deportiva
- liga española
- Mallorca Espanyol
- Mateu Alemany
- Opinión Alejandro Vidal
- opinión fútbol
- polémicas fútbol
- Real Sociedad
- Ricardo de Burgos Bengoetxea
- sistema arbitral
- VAR polémica
COMENTA LA NOTICIA