La iniciativa, organizada por la Dirección General de Salud Mental, se ha celebrado en el Centre de Dia de Formentera. Forma parte del Plan Estratégico para el Bienestar Emocional y la Salud Mental de las Illes Balears.
La actividad se enmarca en un programa autonómico dirigido a mayores de 65 años
Una veintena de personas mayores de 65 años residentes en la isla de Formentera han participado este martes en un taller del grupo de herramientas para la gestión emocional celebrado en el Centre de Dia de Formentera. La actividad ha sido organizada por la Direcció General de Salut Mental en colaboración con el Consell de Formentera.
Al taller han asistido la directora general de Salud Mental, Carme Bosch, y la consellera de Educación y Bienestar Social del Consell de Formentera, Cristina Costa, acompañadas por la directora de la residencia, María Victoria Cegarra, y la jefa del Servicio de Coordinación y Planificación en Salud Mental, Lola Gabaldón.
Más de 50 talleres en las Illes Balears
La sesión ha sido impartida por Mónica Macrescu, licenciada en Psicología y Psicopedagogía, con más de 35 años de experiencia en el acompañamiento a personas para la gestión de sus emociones y la mejora del bienestar.
Este taller forma parte de un conjunto de más de 50 sesiones de dos horas de duración que se están desarrollando en Mallorca, Menorca, Eivissa y Formentera. El objetivo es ayudar a las personas mayores a vivir las emociones de forma natural, enseñándoles a identificarlas, expresarlas y gestionarlas para reforzar su autonomía y bienestar emocional.
Las sesiones abordan el reconocimiento de las emociones a través del cuerpo, su aceptación como parte natural de la vida y el aprendizaje de estrategias para gestionarlas de manera sana y equilibrada.
Prevención y bienestar emocional
Las personas mayores de 65 años pertenecen en muchos casos a una generación que creció en un contexto social y educativo en el que no se fomentaba la expresión ni la gestión de las emociones. Durante décadas, predominó un modelo basado en la contención emocional, el silencio ante el sufrimiento y la resolución individual de los problemas.
Según se ha señalado en el marco del programa, esta realidad puede influir en la manera en que se afrontan situaciones de vulnerabilidad emocional como la soledad, el duelo o los cambios asociados al envejecimiento, y puede dificultar la búsqueda de ayuda.
Diversos estudios y programas de intervención apuntan a que el desarrollo de competencias emocionales, como el reconocimiento de las propias emociones, la comunicación asertiva o la gestión del estrés, constituye una herramienta relevante en la prevención del suicidio. Facilitar estos aprendizajes en etapas avanzadas de la vida se considera posible y efectivo.
El programa se desarrolla en el marco del Pla Estratègic per al Benestar Emocional i la Salut Mental de les Illes Balears, que promueve espacios de expresión y adquisición de recursos emocionales para mejorar el bienestar psicológico y reforzar las redes de apoyo.
COMENTA LA NOTICIA