Se sientan a la mesa tres voces con muchos partidos ganados: Alejandro Vidal, Emilio Pérez de Rozas y Ricard Cabot. En el horizonte inmediato aparece el Real Madrid CF. Y eso cambia cualquier conversación.
Sin embargo, el arranque no es blanco ni rojo. Es internacional. Selecciones, convocatorias y ese calendario que parece diseñado por alguien que no duerme. Se habla del papel de Vedat Muriqi con su selección. Alejandro lo tiene claro: casi prefiere que no se clasifique nadie, que el delantero se centre en el Mallorca. Ricard insiste en el desgaste. Emilio pone orden en el debate: lo importante es que Muriqi vuelva sano.
De ahí, salto al Mundial como escaparate global y como negocio monumental. FIFA, UEFA, la Real Federación Española de Fútbol y LaLiga aparecen en la conversación como engranajes de una maquinaria económica imparable. Alejandro aporta el dato más frío: las entradas apenas suponen un 5% del presupuesto. “Pues que las pongan baratas”, replica Pérez de Rozas, con lógica y sentido común. Lo que pasa es que «fútbol es fútbol».
Y el sábado llega el Madrid. Ricard no se anda con rodeos: no hay nada que hacer. Ninguna opción. “Yo pondría a los once que nunca juegan”. Alejandro responde con ironía doméstica: “Sí, ponemos al Mallorca Atlético que empató ante el Rotlet Molinar”. El sarcasmo no esconde la preocupación.
Emilio recuerda que los dos se juegan muchísimo. El Madrid, además, tiene al FC Bayern Munich el martes. ¿Rotaciones? ¿Niños? Emilio abre esa puerta. Alejandro y Ricard la cierran rápido: el problema no es el Madrid. El problema es el Mallorca.
En medio del debate aparece el ruido interno. Algunos jugadores empiezan a rajar de Jagoba Arrasate cuando hace poco era el mejor entrenador del mundo. “No lo entiendo”, dice Emilio mientras se agarra a la taza y mueve la cucharilla para enfriar el ambiente. El contraste duele. Samu Costa lloró cuando se fue. Ahora hay reproches. También en el entorno de Muriqi.
La frase que flota para cerrar el bloque es la antes mencionada, obra de Vujadin Boskov. Y en esa simpleza cabe todo. El negocio, el desgaste, las excusas, los calendarios, las grietas y el miedo escénico.
Vamos concluyendo. ¿Hay partido en Son Moix ante el Madrid o solo hay trámite? Pues, como diría Luis Aragonés -que también aparece en este podcast con otra frase de manual-: “Ganar, ganar y volver a ganar”. Lo demás ya lo sabemos.
El número doce no es un capítulo oscuro como el anterior. Es más inquietante. Parece tranquilo. La procesión va por dentro. El calendario marca el Sábado Santo. El RCD Mallorca juega ese día. No es una fecha cualquiera. A ver si se obra el milagro. A ver si los resultados también acompañan. Y entonces, quizá, el domingo sea de resurrección. El balón decidirá si hay penitencia… o celebración.
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