Más de 2,2 millones de niños y niñas en Irán se encuentran en riesgo sanitario debido al impacto de la escalada de violencia en la región, según ha advertido UNICEF en una declaración en la que alerta del deterioro de las condiciones de vida de la infancia.
Desde Nueva York, la organización ha señalado que los menores están expuestos tanto a daños físicos como a graves consecuencias psicológicas, en un contexto marcado por ataques continuos, inestabilidad y amenazas contra infraestructuras esenciales para su supervivencia.
El impacto del conflicto ya se refleja en la muerte, heridas y desplazamiento de niños y niñas, así como en la destrucción de entornos que deberían garantizar su seguridad, como hogares, escuelas y comunidades.
Colapso sanitario y falta de acceso a tratamientos
El sistema sanitario se encuentra bajo una fuerte presión, con interrupciones en servicios críticos. Según el Ministerio de Salud de Irán y la Media Luna Roja iraní, al menos 442 centros de salud han resultado dañados, dificultando el acceso a atención médica esencial para unos 10 millones de personas.
Entre ellos, se encuentran 2,2 millones de niños y niñas que ven comprometido su acceso a tratamientos básicos. Además, los daños sufridos por el Instituto Pasteur han paralizado la producción de vacunas, poniendo en riesgo programas de inmunización fundamentales.
A esta situación se suma la destrucción total de Tofigh Darou, una empresa clave en la producción de medicamentos para enfermedades complejas y crónicas como el cáncer, lo que ha provocado una grave escasez de tratamientos vitales.
Escuelas destruidas y víctimas infantiles
El impacto del conflicto también se ha extendido al ámbito educativo. Más de 760 escuelas han sido destruidas o dañadas, dejando numerosos niños muertos o heridos.
Entre los episodios más graves destaca el ataque con misiles contra la escuela Shajareh Tayyebeh, ocurrido el primer día del conflicto, en el que fallecieron 168 menores.
La situación no se limita a Irán, ya que el conflicto está afectando a otros países de la región como Bahréin, Israel, Jordania, Kuwait y Líbano, donde también se han registrado víctimas infantiles y daños en infraestructuras esenciales como hospitales, sistemas de agua y saneamiento.
Llamamiento urgente a detener la violencia
UNICEF ha recordado que el derecho internacional humanitario prohíbe los ataques contra infraestructuras civiles indispensables, subrayando que los daños en sistemas de agua, electricidad y servicios básicos incrementan el riesgo de enfermedades y agravan la situación de los menores más vulnerables.
La organización ha reiterado su llamamiento a un alto el fuego inmediato y a una desescalada real del conflicto, instando a todas las partes a cumplir con sus obligaciones internacionales y a proteger a la infancia en todo momento.
Según advierte, el coste de una mayor escalada se medirá en las vidas y el futuro de millones de niños y niñas que ya están sufriendo las consecuencias de una guerra que no han elegido.
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