El RCD Mallorca volvió a dejar escapar un partido que tenía bajo control y cayó por 2-1 ante el Deportivo Alavés en Mendizorroza, en una derrota (2-1) que refleja una preocupante falta de personalidad y garra del equipo balear en la segunda mitad.
El conjunto balear fue claramente superior en la primera parte. Con orden, intensidad y claridad en ataque, el Mallorca se adelantó en el minuto 18 gracias a un gran gol de Jan Virgili, que definió con precisión tras asistencia de Samú Costa. Durante ese tramo, los visitantes dominaron el juego y apenas concedieron ocasiones claras, marchándose al descanso con una ventaja merecida (0-1).
Sin embargo, tras la reanudación, el equipo volvió a mostrar su versión más frágil. Sin control del balón ni capacidad de respuesta, el Mallorca se fue diluyendo progresivamente ante un Alavés que, sin generar demasiado, aprovechó al máximo sus oportunidades.
El Mallorca volvió a demostrar su miedo al éxito. En un partido clave se le puso todo por delante y tiró el partido ante un Alavés que le puso mucha más garra
Remontada en dos zarpazos
El empate llegó en el minuto 56, cuando Toni Martínez cabeceó a la red un saque de esquina servido por Abde Rebbach. El gol evidenció los problemas defensivos del Mallorca a balón parado y cambió por completo la dinámica del encuentro.
A partir de ahí, el equipo bermellón desapareció. Sin reacción anímica ni fútbol, fue cediendo terreno ante un rival que crecía con cada minuto. Pese a algún intento aislado, como un disparo de Sergi Darder salvado bajo palos, el Mallorca nunca recuperó el control.
La remontada se consumó en el minuto 69, nuevamente con Toni Martínez como protagonista, rematando dentro del área tras una asistencia de Ángel Pérez. Dos ocasiones claras, dos goles del Alavés. Máxima eficacia frente a un Mallorca irreconocible.
Cambios sin impacto y final sin reacción
Los cambios introducidos por el Mallorca no mejoraron al equipo. Las entradas de Toni Lato, Mateu Morey o Abdón Prats no lograron cambiar el rumbo de un partido que ya se había escapado. Lejos de reaccionar, el equipo ofreció una imagen desordenada, sin ideas, sin fe ni implicación.
En los minutos finales, el Mallorca intentó empujar más por inercia que por convicción. Generó algunos córners y disparos lejanos, pero sin verdadero peligro. El Alavés, por su parte, defendió su ventaja sin excesivos apuros.
El pitido final confirmó una derrota dolorosa e imperdonable para el Mallorca, que vuelve a repetir el mismo patrón: buena primera parte, desconexión total en la segunda y un equipo sin personalidad cuando el partido se complica. Una derrota que deja muchas dudas especialmente por el bajo rendimiento de algunos jugadores como Darder o Mojica y evidencia problemas estructurales que el equipo no está siendo capaz de corregir. El Mallorca vuelve a jugar fuera ante el Girona, el viernes 1 de mayo a las 21 horas.
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