Aaaaaah, que Ecuador, a quien todos los sabios colocan entre las buenas selecciones de este Mundial, perdió ante Costa de Marfil. Vaya, vaya.
Que lo que era, eso, lo que era la ‘naranja mecánica’ no pudo con Japón, un país que nadie considera futbolístico. O pocos. Ya, sí.
También hay quien cuenta que Egipto consiguió empatarle a la Bélgica de Courtois, vaya golito que le metieron, que siempre parece que va a dar el golpe, Bélgica, digo, y nunca lo da. Sí, sí, el asunto tiene su coña.
Anda que Australia, otro país futbolístico como todos sabemos, le ganó a la Turquía del gran Arda Güler. De broma, vamos.
Y no me digan que no se le pusieron los ojos como platos cuando Curazao, jua, jua, jua, asustó a la mismísima Alemania, para, luego, encajar seis seguidos. De risa, más que de broma.
Y ese Catar que lo compra todo, todo, no importa cuánto cueste, va y le empata a la no menos rica Suiza. Si es que…
Y no se me olvida, no, Marruecos, esta sí que es una selección en la que creer, le metió un baño a la pentacampeona Brasil de narices y no ganaron porque ya saben ustedes que el fútbol es el deporte más injusto que existe.
Y, ahora, vienen ustedes y nos piden que no critiquemos a España por haber empatado con Cabo Verde, porque Uruguay, no una sino dos veces campeona del mundo (1930 y 1950), también empató con Arabia Saudí, de momento, otra de las peores selecciones del mundo.
Perdón, perdón, ¿todos esos resultados sirven para justificar el papelón, el susto, el chasco, el ridículo ¡pero, hombre de Dios, cómo se atreve usted a hablar de ridículo! de la España de Luis de la Fuente?
Pues no, nada de todo eso sirve para justificar el pésimo partido que protagonizó España. “Todos tenemos que mejorar, yo el primero”, dijo el seleccionador. Bien visto, sí.
De pronto sale Gavi, para jugar en una posición atacante en la que ya fracasó con Flick. ¡Con Flick! Adelantamos a Pedri y perdemos medio Pedri. Jugamos sin extremos, cuando son lo mejor de la selección y los ponemos, a la desesperada. Seguimos con cuatro defensas (vale los laterales eran atacantes, pero seguían siendo defensas, para esa misión hubiésemos podido poner dos atacantes más de verdad) cuando ellos jugaban sin delanteros.
Y los chicos, que tal vez, solo tal vez, vienen de medias vacaciones, de media desconexión, de una preparación cuyo pico debe llegar en las eliminatorias, son incapaces de meter un gol. Ya no digo siete, no, uno. Y, peor aún, no tenemos plan B.
O marcamos jugando al ‘tiki-taka’ o no tenemos alternativa. España dio 801 pases y tuvo el 74% de posesión. Cabo Verde dio 205 pases. Y, por favor, digámoslo ya de una vez: Cabo Verde es el tercer país más pequeño que acude a una Copa del Mundo. Es el 67º en el ranking FIFA. En serio… muy en serio.
Claro que hay que seguir creyendo, sobre todo después de estar más de un mes pensando que podemos ganar la segunda estrella. Pero la pifia de ayer (por no decir otra cosa, no, no, no lo escribiré) es enorme, es histórica y deja muy retratada a la selección, al seleccionador y a los soldados de ‘La Roja’, muy retratada.
Y nada, absolutamente nada, de lo que hagan los demás (ridículos incluidos como el de Brasil), puede justificar que España haya sido incapaz de ganar a Cabo Verde por 1-0. Les recuerdo que ese gran portero, Vozinha, de 40 años, héroe y MVP del partido, juega en la Segunda División de Portugal.
Repito, podemos agarrarnos a los primeros párrafos de este texto. Vale. Podemos recordar (lo ha hecho todo el mundo) que, en la Copa del Mundo de Suráfrica, donde ‘campeonamos’, España empezó así. Podemos decir que esto no es como empieza, sino como acaba.
Y hasta podemos decir que tuvimos oportunidades de ganar. ¡Solo faltaría!, pero haríamos mal, muy mal y sería muy peligroso, pensar que solo faltó acierto. No, perdonen, faltaron muchas otras cosas y más a una selección que apunta a lo más alto.
Y, desde luego, sí, el primero que tiene que mejorar es el seleccionador, pero los ‘chicos de oro’, a los que se les sigue viendo muy convencidos de que pueden con esto, tienen que hacérselo mirar. Tanta lucha para entrar en esta selección no merecía un debut así.
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