La Conselleria d’Agricultura, Pesca i Medi Natural ha aprobado el Pla de rotació para el control de Globodera spp. en el cultivo de la patata en las Illes Balears. Las explotaciones de los seis municipios oficialmente infestados podrán presentar hasta el 30 de septiembre sus planes individualizados, que contarán con ayudas que podrían superar los 9 millones de euros en cuatro años.
Abierto el plazo para que las explotaciones presenten sus planes individualizados
La Conselleria d’Agricultura, Pesca i Medi Natural ha aprobado el Pla de rotació para el control de Globodera spp. en el cultivo de la patata en las Illes Balears y ha abierto el plazo para que las explotaciones agrarias productoras situadas en los municipios declarados oficialmente infestados presenten sus planes individualizados de rotación.
La resolución, publicada en el Butlletí Oficial de les Illes Balears (BOIB), establece que los productores podrán presentar sus propuestas desde el 16 de agosto hasta el 30 de septiembre. Posteriormente, la Direcció General d’Agricultura, Ramaderia i Desenvolupament Rural deberá resolver la aprobación o la denegación de los planes antes del 31 de octubre. La resolución se puede consultar y descargar en la web del BOIB.
Origen del Pla i participació del sector
El Pla es fruto de meses de trabajo técnico con los profesionales del sector y con los especialistas de las asociaciones de defensa vegetal de las zonas productoras. El conseller d’Agricultura, Pesca i Medi Natural, Joan Simonet, ha indicado que con la publicación del Pla se pasa del diagnóstico y del diseño técnico a la actuación directa sobre el terreno, con el objetivo de recuperar la sanidad de los suelos, reducir progresivamente la presión de la Globodera y mantener la viabilidad del cultivo de la patata en las Illes Balears.
Simonet ha señalado que se trata de un plan trabajado técnicamente con los profesionales que conocen las explotaciones y con los técnicos de las asociaciones de defensa vegetal de las zonas productoras, y que existe un consenso técnico sobre la necesidad de cambiar el manejo del suelo y reducir la frecuencia con que se planta patata en las mismas parcelas.
El papel de las asociaciones de defensa vegetal
Según la Conselleria, la participación del sector en la elaboración del Pla se ha articulado mediante un trabajo técnico especializado. Las asociaciones de defensa vegetal (ADV) son agrupaciones de agricultores que disponen de personal técnico especializado en sanidad vegetal y en gestión integrada de plagas y que trabajan de manera continuada con las explotaciones.
Esta estructura permite que el diseño de las rotaciones no parta únicamente de criterios generales, sino también del conocimiento técnico acumulado sobre las parcelas, los ciclos productivos, los problemas fitosanitarios y las necesidades reales de las explotaciones. El Pla establece un sistema de seguimiento en el que tiene un papel central el asesor en Gestió Integrada de Plagues (GIP), que coordinará con los productores las tomas de muestras de seguimiento, validará técnicamente la rotación aplicada y los cultivos implantados, y elaborará anualmente un informe técnico.
Presentaciones técnicas en las zonas productoras
Simonet ha subrayado que detrás de cada decisión debe haber criterio agronómico, analíticas y seguimiento, y que no se plantea una rotación genérica, sino un programa fitosanitario adaptado a la realidad de cada terreno y que contará con asesoramiento técnico durante su aplicación. La Conselleria organizará próximamente presentaciones y reuniones técnicas en las zonas productoras, dirigidas a agricultores y profesionales del sector, para explicar sobre el terreno el funcionamiento del Pla, los diferentes itinerarios de rotación y el procedimiento que deberán seguir las explotaciones para presentar sus propuestas.
El Pla se enmarca en las medidas adoptadas tras la declaración oficial de la presencia de Globodera pallida y Globodera rostochiensis en las Illes Balears, y tiene como horizonte una reducción progresiva de la presión de la plaga durante los cuatro años de aplicación.
Estrategia diferenciada según el nivel de infestación
Una de las principales características del Pla es que no establece una única fórmula para todas las explotaciones. La intensidad de las actuaciones dependerá del nivel de infestación de nematodos que presente cada terreno, determinado mediante analíticas de suelo. La unidad mínima de actuación será el recinto del Sistema d’Informació Geogràfica de Parcel·les Agrícoles (SIGPAC), aunque en determinadas circunstancias se podrá subdividir en subrecintos que deberán mantenerse estables durante los cuatro años del Pla.
El Pla establece tres grandes niveles de infestación en función del número de huevos de nematodos detectados por cada 100 gramos de suelo. El nivel bajo se sitúa por debajo de 1.000 huevos; el nivel medio, entre 1.000 y 5.000 huevos, y el nivel alto, por encima de 5.000 huevos por cada 100 gramos de suelo. Dentro del nivel bajo se diferencian los niveles B1, entre 190 y 450 huevos, y B2, entre 450 y 1.000.
Objetivos de reducción progresiva de la plaga
Esta clasificación determina la intensidad de la rotación. En un nivel bajo se puede mantener una frecuencia elevada del cultivo de patata con medidas preventivas; en un nivel medio se debe introducir al menos un año sin patata durante los cuatro años del Pla y reforzar los cultivos trampa; y en un nivel alto la patata solo se podrá sembrar dos de los cuatro años, con un programa más intensivo de saneamiento del suelo.
El objetivo declarado no es lograr una erradicación inmediata del nematodo, sino reducir progresivamente la carga de Globodera hasta niveles que permitan mantener un cultivo comercial de patata viable y sostenible. En este contexto se combinan rotaciones, cultivos trampa y otras medidas agronómicas para actuar sobre la causa del problema.
Solanum sisymbriifolium como cultivo trampa
Entre las herramientas centrales del Pla destaca la utilización de Solanum sisymbriifolium como cultivo trampa. Sus raíces emiten sustancias que el nematodo identifica como si procedieran de una planta de patata, lo que provoca la eclosión de los huevos y la salida de los juveniles de los quistes, pero la planta no permite completar el ciclo vital ni formar nuevos quistes.
Esta actuación permite reducir progresivamente el banco de huevos viables presentes en el suelo. El documento técnico del Pla indica que una correcta implantación de Solanum sisymbriifolium puede conseguir reducciones significativas de las poblaciones de Globodera, a menudo de entre un 30 y un 50 % tras un primer ciclo, y superiores al 60 o 70 % después de dos ciclos consecutivos bien gestionados. El Pla combina esta herramienta con cultivos no hospedadores, medidas de bioseguridad, variedades de patata resistentes cuando estén disponibles y el aprovechamiento del efecto térmico estival.
Medidas agronómicas complementarias
Durante los meses de junio a agosto, las temperaturas elevadas, la alta radiación y el mantenimiento del suelo seco y volteado contribuyen a la mortalidad natural de quistes y juveniles. Simonet ha indicado que se trata de dar tiempo al suelo, romper los ciclos de la plaga y utilizar todas las herramientas agronómicas disponibles, lo que implica un cambio importante en determinadas explotaciones.
Según el conseller, este cambio busca preservar la capacidad productiva de las tierras a medio y largo plazo. El Pla prevé que la combinación de cultivos trampa, cultivos no hospedadores, prácticas de manejo del suelo y seguimiento técnico permita reducir la presión fitosanitaria y mantener el potencial productivo del sector.
Más de 9 millones de euros en ayudas previstas
La aplicación del Pla conllevará actuaciones agronómicas sin rendimiento comercial directo, como la implantación de cultivos trampa, la introducción de cultivos no hospedadores, las prácticas para potenciar el efecto térmico estival o los programas de seguimiento, además de la pérdida de producción asociada al nivel de infestación por Globodera. Por este motivo, el Govern prevé subvencionar el 100 % de los costes establecidos en los diferentes módulos del Pla.
Desde la presentación inicial del Pla, el pasado mes de marzo, la Conselleria ha continuado trabajando con los técnicos y el sector para concretar las medidas agronómicas, los itinerarios de rotación y sus costes. Este trabajo ha permitido reajustar los módulos económicos e incrementar la previsión presupuestaria inicial.
Estimaciones económicas y compensaciones por pérdidas
Con los cálculos actualizados, y en el supuesto de que la totalidad de la superficie potencial se acogiera al Pla, el coste estimado durante los cuatro años de aplicación se situaría entre 9.039.606 y 9.385.309 euros. La diferencia entre ambas estimaciones responde a la aplicación o no del módulo opcional correspondiente a los cultivos no hospedadores.
Simonet ha señalado que, a medida que se ha avanzado en el trabajo técnico con el sector, se han concretado mejor las actuaciones necesarias para cada tipo de parcela y los costes que comportan, lo que ha llevado a incrementar la estimación económica del Pla. La cuantía que corresponderá a cada explotación dependerá del nivel de infestación de nematodos de cada parcela, del número de ciclos de cultivo trampa necesarios, del tipo de cultivo no hospedador que se utilice y del número de parcelas, recintos o subrecintos incorporados al plan individualizado.
Módulo específico por pérdida de producción de patata
Además de los costes de las actuaciones agronómicas, el Pla incorpora un módulo específico de compensación por pérdida de producción de patata, calculado según el nivel de infestación. Este módulo se aplica en los años en que el Pla permite sembrar patata y compensa la diferencia entre la producción que se podría obtener en un suelo sin infestación y el rendimiento esperado en función de la presencia de Globodera.
Como referencia, el cálculo parte de un rendimiento medio de 27.503 kilogramos por hectárea y de un precio de 0,36 euros por kilogramo. La pérdida estimada que se aplica para calcular la compensación va desde aproximadamente un 8 % en el nivel bajo B1 hasta un 70 % en las parcelas con un nivel alto de infestación, lo que se traduce en compensaciones por pérdida de producción que van desde 792,08 euros por hectárea en el nivel B1 hasta 6.930,74 euros por hectárea en el nivel alto.
Ámbito de aplicación: seis municipios infestados
El Pla se enmarca en las medidas adoptadas tras la resolución de 30 de junio que declaró como municipios oficialmente infestados Búger, Campanet, Inca, Llubí, Muro y sa Pobla, donde el Laboratori Oficial de Sanitat Vegetal de les Illes Balears (LOSVIB) ha confirmado oficialmente la presencia de la plaga.
Los planes de rotación que apruebe la Direcció General tendrán carácter vinculante y la consideración de medidas fitosanitarias específicas aplicables a las explotaciones afectadas. Los titulares deberán cumplir las actuaciones previstas durante toda la vigencia de su plan y su cumplimiento podrá ser objeto de control oficial.
Simonet ha señalado que se trata de dar respuesta a un sector especializado, profesional y con mercados consolidados, con el objetivo de que al cabo de cuatro años se disponga de suelos más sanos, explotaciones con menor presión fitosanitaria y un sector de la patata con mejores condiciones para afrontar su futuro.
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