Pues no, John Chetuaya no era el último. Atento a la necesidad o a la ocasión, Pablo Ortells ha sorprendido a los mallorquinistas con el fichaje, traspaso esta vez, de Guille Fernández, un chico de 18 años salido de la productiva fábrica de La Masía y que, al contrario de Jan Virgili, ha decidido formar parte de la apuesta del Mallorca para regresar cuanto antes a primera división. Esta vez no se podrá decir que el director deportivo no ha cumplido sus deberes con retraso o sin él. El tiempo dirá si con acierto. Mantener buenas relaciones con el Barça nunca está de más.
A falta de alguna baja que no nos hayan contado, la plantilla se cierra con tres porteros y la esperanza de que Arnau Tenas no se lesione, tres laterales por banda, cuatro centrales, seis centrocampistas, cuatro extremos y el trío de centrodelanteros que conforman Fuentes, Buksa y Abdón. Veintitrés, si no he contado mal, junto a los habituales Jan Salas, Dani Luna y compañeros de menor consideración.
Hay más de un jugador por demarcación lo cual, además de prudente, potencia la competitividad interna. También es cierto que muchos de los integrantes, especialmente los exteriores y medios, son de características muy similares, quizás cromos repetidos, pero a lo largo de las próximas semanas se verán las aportaciones de cada cual. Cuarenta y dos jornadas son muchas, demasiadas pese a la testarudez de la Federación y la Liga, con casi un año por delante para que nadie se quede sin su oportunidad.
La luz se apaga en los despachos y las cuentas se dirimen en el terreno de juego.
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