Que la justicia es igual para todos, es simplemente un chiste de mal gusto que no merece muchos comentarios. Desde el “derecho” de los aforados, parlamentarios generalmente, a tener un juez de instrucción especial, diferente al resto de los mortales; Hasta la laxitud con la que se castiga a los políticos y autoridades públicas en general cuando cometen una ilegalidad, sea penal o administrativa.
Por tanto, lo que nos queda como sociedad es ejercer un reproche moral, ante estas conductas, pero también ante otras actitudes como la falta de educación y de buenas maneras que exhiben sin sonrojo alguno nuestros representantes políticos.
En el congreso de los diputados, por ejemplo, estamos cansados de ver trifulcas sin ningún nivel intelectual, cuajadas de insultos y comentarios maleducados, que nada tienen que ver con la dialéctica parlamentaria. Este es el ejemplo que dan a la ciudadanía.
En el congreso de los diputados estamos cansados de ver trifulcas sin ningún nivel intelectual
Por eso debemos llevar el reproche moral a la clase política, un poco más lejos que el que merecen los comportamientos ilegales, sino también debe exigirse que valores tales como la educación, las buenas maneras y el decoro, prevalezcan en la vida pública.
Para ello debemos cultivarnos como SOCIEDAD, mejorando en cuestiones tales como el civismo, urbanidad y educación, para que la clase política quede más en evidencia, cuando se comporten como chiquillos peleándose por la pelota -la comparación no es buena , se portan mejor los niños-.
Esforcémonos para que esa bajeza moral no nos salpique a nosotros como individuos
Esforcémonos cada uno de nosotros como CIUDADANOS, para que esa bajeza moral en forma de malas maneras no nos salpique a nosotros como individuos; Y a medio plazo, quizá consigamos que nuestros políticos realmente nos representen. Intentemos cambiarlos nosotros, ya que ellos no nos van a cambiar a nosotros para bien.
ANDREU ROTGER FULLANA
ABOGADO ESPECIALISTA EN DERECHO PENAL
COMENTA LA NOTICIA