Capítulo 19 de «Tres en la Prórroga». Ya no hay calculadoras. Ya no hay milagros. Ya no hay combinaciones imposibles dibujadas en servilletas de bar. El Mallorca descendió a Segunda División y en Tres en la Prórroga ya no queda espacio para el maquillaje ni para las medias tintas. “Buenos días. Por decir algo”, arranca Alejandro Vidal en un episodio de funeral futbolístico donde incluso Emilio Pérez de Rozas parece hablar desde varios metros bajo tierra. “Era una carambola demasiado complicada”, resume Emilio antes de dejar una frase que sobrevuela todo el programa: “Tras 38 jornadas el fútbol te pone donde mereces”.
La tertulia entra rápidamente en modo ajuste de cuentas. Alejandro Vidal carga duramente contra las palabras de Pablo Ortells tras el descenso. “Yo asumo la responsabilidad”, dijo el director deportivo. La respuesta llega seca desde la mesa: “Usted no asume nada. Si lo asumiera, se iría”. Emilio remata: “Pedir perdón no sirve”. Y mientras van apareciendo nombres propios y responsables señalados, también emerge un gran silencio: “Ha hablado todo el mundo excepto el que tenía que hablar, Andy Kohlberg”, apunta Alejandro.
El descenso deja además una cifra demoledora: tres descensos en diez años. “Sale a uno cada tres años”, ironizan casi con resignación. Ricard Cabot recuerda que los jugadores también tienen parte de culpa, aunque Alejandro introduce un matiz importante: “Hay futbolistas a los que no puedes pedir más porque por calidad no pueden dar más”. No todos quedan en el mismo saco. Hay unanimidad absoluta con Vedat Muriqi: “A Muriqi no se le puede reprochar nada”.
La conversación también aterriza en la economía de un club que ahora tendrá que sobrevivir en Segunda División con una estructura gigantesca detrás. Emilio Pérez de Rozas deja una de las frases más potentes del episodio: “El CEO de comercio ha hecho un estadio fantástico, un restaurante genial y un gimnasio fenomenal… pero en Segunda no sirve de nada y además lo tienes que pagar”. Entre límites salariales, números difíciles de cuadrar y posibles salidas masivas, el verano aparece como un terremoto inevitable. “Podrían salir diez o doce jugadores”, deslizan.
Tampoco escapa Leo Román, señalado por Alejandro con una frase contundente: “Ha costado puntos y ha salvado pocos”. Y mientras el programa avanza entre reproches, cansancio y cierta sensación de ciclo agotado, Emilio deja una advertencia que cae como una persiana metálica: “Si no se hacen las cosas bien, podemos estar abriendo una etapa de diez años en Segunda”.
Capítulo 19. El del descenso consumado. El capítulo en el que ya no se discute un mal partido ni una mala racha, sino un fracaso estructural que lleva años incubándose entre discursos vacíos, decisiones equivocadas y responsabilidades que nadie termina de asumir de verdad. El Mallorca cae a Segunda… y ahora empieza lo verdaderamente peligroso: comprobar si el club ha aprendido algo o si simplemente volverá a tropezar con la misma piedra, el mismo discurso y las mismas caras. Y no será porque en «Tres en la Prórroga» no se haya advertido demasiadas veces durante el camino.
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