Se ha terminado la semana laboral, así que Pablo Ortells, director de fútbol del Mallorca, y su ayudante, Aritz Aduriz, han regresado a Palma desde Londres, a donde viajaron con escala en Madrid. Por el momento, y que se sepa, sin extremo que se precie ni el defensa central del Crystal Palace, Chadi Riad, que fueron a buscar. Algunos tenderetes del mercado de enero ya han empezado a cerrar, como en la feria se van desmontando las atracciones y solo aguantan hasta el final, 23:59 del lunes, alguna tómbola y expendedores de perritos calientes. Pero hasta el rabo todo es toro.
Abandonemos el terreno de la especulación y ciñámonos a la realidad. Ni el entrenador, Arrasate, ni el equipo o lo que queda de él con tanto lesionado intermitente, han gastado todas sus vidas. Sin embargo, han perdido la vez. Ya no dependen de si mismos para remontar la partida; han entrado en juego los fallos de los demás, y partirse el lomo con el riesgo de que el sacrificio no sea suficiente es un plato de difícil digestión, solamente apto para estómagos avezados.
La jornada empieza esta noche en Cornellá, a la espera de la derrota del Alavés. Terminará dentro de la próxima semana en Son Moix, con la visita del Sevilla, con la disputa de tres puntos que en caso de empate valdrían cuatro. La cita se afrontará si los refuerzos que hasta los propios jugadores piden llegan, porque aunque se cerrara algún fichaje, no estará para jugar.
«Vamos muy tarde. Vamos tarde. Teníamos que traer antes a jugadores», no lo he dicho yo, ha sido Muriqi en IB3. No le pasará lo mismo que a Dani Rodríguez.
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