La patronal PIMEM considera que el conflicto entre Estados Unidos e Irán será de corta duración y tendrá consecuencias económicas limitadas, especialmente en lo relativo al suministro de petróleo. Según la organización empresarial, el impacto más visible será una subida temporal de los precios de algunos productos, mientras que no se prevén problemas de abastecimiento energético en España.
La organización ha señalado que el barril de petróleo ha pasado de unos 72 dólares a cerca de 82 dólares en los últimos días, lo que supone un incremento aproximado del 14%. Este aumento, según la patronal, se está trasladando de forma gradual a los precios para evitar movimientos especulativos en el mercado. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
Subida temporal del petróleo
Desde PIMEM apuntan que la subida del petróleo responde al contexto geopolítico generado por el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán, que comenzó a finales de febrero con operaciones militares en la región. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
Aun así, la patronal confía en que la política de precios bajos del petróleo impulsada por la administración del presidente Donald Trump tenga efectos moderadores en el mercado global.
El vicepresidente de PIMEM, Rafel Matas, ha señalado que la situación debería ser temporal y que no se espera que el conflicto se prolongue durante meses debido a las características militares, demográficas y geográficas de Irán, así como a la estrategia estadounidense de intervenciones rápidas.
España no tendrá problemas de suministro
Rafel Matas ha recordado que España cuenta con un suministro de petróleo diversificado, por lo que la llegada de crudo desde Oriente Medio representa una parte relativamente pequeña del total.
Por este motivo, desde la patronal se lanza un mensaje de tranquilidad y se descarta cualquier riesgo de desabastecimiento de gasolina o gasóleo en el país.
Posibles efectos en el comercio internacional
Respecto al impacto en otros productos, PIMEM señala que será necesario observar la evolución del conflicto para valorar sus efectos económicos. No obstante, la organización confía en que, si la guerra no se prolonga, la estabilidad en los mercados pueda recuperarse con relativa rapidez.
Según Matas, una de las variables a vigilar será la repercusión en China, país que depende en mayor medida del petróleo iraní y cuya economía tiene un peso relevante en la producción mundial.
La evolución de los precios de los productos fabricados en el país asiático podría verse afectada si se producen problemas de suministro energético en ese mercado.
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