A dos semanas de que se alce el telón de la liga en Segunda División, qué mal suena, el único desembolso en fichajes realizado por Pablo Ortells y autorizado por Alfonso Díaz es el del delantero centro Adrián Fuentes. Tres millones por un «nueve», la única demarcación donde, según publican algunos medios, se busca todavía otro delantero. Llama la atención que, por el mismo coste, se haya rechazado la contratación de Cerdá, el mallorquín del Andorra, cuyo regreso, cual hijo pródigo, insta la dirección deportiva.
Al contar los jugadores desplazados a Marbella, además de los lesionados Puigmal y Kalumba Jr., damos por sentado que Calatayud, Orejuela y Marc Doménech dispondrán de dorsal del primer equipo, ya que, de lo contrario, no salen los números. Evidentemente, en cuanto se cierre el traspaso de Mojica, no se sabe a quién, que se reintegra a los entrenamientos el próximo lunes. Si finalmente se queda, no sería normal reproducir una situación gemela con la de Dani Rodríguez, aunque fuera por causas diferentes. Entre los 25 que permite la Liga, filiales al margen, se cuentan el portero suplente, Bergström y el entrenador de los mismos, Cuéllar.
A todo eso no se ha despejado el futuro de Jan Virgili, una pérdida sensible en caso de que terminara por cambiar de aires para no acompañar al resto de sus compañeros en el infierno que viene, sí, con efe, porque la campaña en puertas encierra tantas dificultades que exigen una capacidad de sufrimiento, una dosis de humildad y un nivel de exigencia que no vemos en Son Moix desde hace tiempo. Los retoques, de ser necesarios, han de ser ahora. El primer tercio de esta larga y tediosa competición determinará el acierto o el fracaso de la planificación. Que no nos vengan con aquello de que se ha reservado un dinero por si fuera preciso acometer alguna operación en el mes de enero, una cantinela que ya no cree ni quien la inventó.
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