Un inmediato cambio de propiedad en el C.D. Eldense, de un fondo colombiano a otro argentino, ha provocado la destitución de Claudio Barragán que nunca imaginó sentarse por última vez en el banquillo precisamente contra el Mallorca y en la cuarta jornada. Dos puntos de doce y a la calle. ¡No hay para tanto, hombre! Entre la precipitación inconsecuente e inconsciente de los nuevos propietarios azulgrana y la despreocupación de los dueños y ejecutivos del Mallorca media toda una cordillera. Claro que unos no han tocado plata aún y los otros se han embolsado más de sesenta millones de una tacada. Si queda alguien sin explicarse por qué el presidente Kohlberg no ha despedido a sus respectivos directores de negocio y de fútbol, ahí lo tiene.
Aunque debemos insistir en que este primer mes de liga no da para llegar a conclusiones firmes, no debemos ignorar las señales que mantienen la duda. Demasiados futbolistas con idénticas características que condicionan variantes tácticas y estratégicas tanto en el centro del campo como en las bandas, una defensa sin parapeto en el centro del campo presidida por dos centrales veteranos, pero no especialmente veloces, defectos reiterativos de definición, planes de partido inamovibles, cambios en el transcurso de los mismos que no cambian el guion exclusivamente referidos al cansancio de jugadores concretos, un portero que no inspira confianza y, en suma, un entrenador que tampoco la transmite.
Luis García Fernández insiste en un concepto desdibujado, con tendencia al caos, que sus discípulos no comprenden e incluso da la sensación de que no comparten. La falta de entendimiento o adaptación se podría justificar con la cantidad de novedades en la plantilla de no ser porque Valjent, Raillo, Lato, Sergi Darder, Morlanes, Pablo Torre, Luvumbo y, si me apuran, incluso el joven Calatayud, es decir ocho de once, ya se alinearon juntos hace pocos meses. Tal vez una escuadra con muchos oficiales y pocos soldados.
Siete puntos de doce posibles ante dos candidatos al descenso, Ceuta y Eldense, y otros tantos, Granada y Real Valladolid, fuera de las quinielas del ascenso. Este calendario no admite ilusiones vanas ni decepciones precipitadas, sin olvidar, emulando a Cúper, que los puntos cuentan jornada a jornada sin importar la fecha ni el contrincante. La incertidumbre solo es una sombra, pero existe.
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