El reciente caso de Jaume Alzamora, portavoz de Més per Mallorca en el Consell de Mallorca, es un ejemplo claro de la hipocresía que predomina en la izquierda nacionalista y ecosoberanista balear. Mientras su partido aboga por la prohibición de la venta de viviendas a extranjeros y la construcción de nuevas piscinas en la isla, su propio dirigente no solo ha vendido una casa a una ciudadana alemana por 650.000 euros, sino que, además, decide construirse una piscina. Esto no es un simple asunto privado, como pretende hacernos creer el líder de Més, Lluís Apesteguia, sino un claro caso de incoherencia política y moral.
Desde VOX, defendemos la coherencia en la política. Si un partido defiende medidas restrictivas que afectan a todos los ciudadanos, sus dirigentes deberían ser los primeros en respetarlas. Lo que hace Alzamora es actuar como si las reglas que su formación propone para la población no le afectaran a él. Este doble rasero es inadmisible. No se puede predicar una cosa y luego actuar de manera completamente opuesta. Las leyes y las restricciones que proponen Més y otros partidos de la izquierda no deberían aplicarse solo a la población común, mientras sus dirigentes disfrutan de excepciones privadas.
El intento de Apesteguia de desviar la atención culpando a los medios de comunicación, como okdiariobaleares, es un intento desesperado por restarle importancia a una situación que, claramente, evidencia una profunda contradicción entre lo que Més per Mallorca dice y lo que hacen sus líderes. En lugar de asumir la responsabilidad y pedir explicaciones a su compañero, Apesteguia ha optado por atacar a la prensa y minimizar el problema, acusando a los medios de estar al servicio de las inmobiliarias. Es una táctica típica de la izquierda: cuando no pueden defender sus acciones, buscan chivos expiatorios.
Por último, este caso es un reflejo más de la política divisiva que Més per Mallorca y otros partidos de izquierda promueven en Baleares. Se escudan en el ecologismo y el soberanismo para justificar sus restricciones, pero sus acciones demuestran que están más interesados en mantener sus privilegios que en el bienestar de los ciudadanos. En consecuencia, desde VOX, seguiremos denunciando estas incongruencias y defendiendo una política justa y coherente, donde las reglas sean las mismas para todos y no se permita a los políticos actuar por encima de la ley y de los principios que dicen defender.
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