Serveis Ferroviaris de Mallorca ha puesto en marcha un sistema de drones para reforzar la seguridad en sus instalaciones de Son Rutlan. La medida busca frenar las pintadas vandálicas y reducir los costes asociados a estos daños.
La empresa pública refuerza la seguridad con vuelos diarios y cámaras térmicas
Serveis Ferroviaris de Mallorca (SFM) ha incorporado un nuevo sistema de videovigilancia mediante drones para reforzar la protección de sus instalaciones en Son Rutlan. La medida forma parte de las mejoras incluidas por la empresa adjudicataria del actual contrato de seguridad en la última licitación del servicio.
El dispositivo comenzó a operar este mes de abril y tiene como objetivo principal fortalecer la seguridad del recinto y establecer una nueva barrera frente a posibles pintadas vandálicas, según informó el gerente de SFM, José Ramón Orta, durante la presentación de la iniciativa.
Al personal de seguridad desplegado en las instalaciones se suma ahora un vigilante con licencia STS de piloto de dron, encargado de realizar los vuelos de reconocimiento.
Vuelos nocturnos y control perimetral
Los drones cuentan con 12 cámaras, sistema de visión térmica y un equipo de altavoces para advertir o disuadir a posibles intrusos. Se trata de dispositivos similares a los que emplean los cuerpos policiales en la búsqueda de personas desaparecidas.
Los vuelos se realizarán a diario, principalmente en horario nocturno y con frecuencia constante, de modo que en una misma noche puedan efectuarse entre 20 y 25 rondas. El perímetro de las instalaciones quedará controlado mediante rutas preestablecidas y supervisión desde distintos ángulos.
Costes por pintadas vandálicas
Durante 2025, SFM desembolsó más de 120.000 euros para reparar daños ocasionados por pintadas vandálicas. De esta cantidad, 80.347 euros correspondieron a desperfectos en el material móvil y alrededor de 40.000 euros a afectaciones en instalaciones.
La empresa presentó una denuncia penal por cada una de las pintadas realizadas en sus trenes, con un total de 27 a lo largo del año. Se contabilizaron 37 vagones pintados y una superficie afectada de 398 metros cuadrados.
En los cuatro primeros meses de 2026 ya se han interpuesto 10 denuncias, con un perjuicio económico superior a 46.000 euros. De esta cifra, 32.579 euros corresponden a daños en 17 vagones y 173 metros cuadrados de superficie, mientras que 14.000 euros se destinaron a reparar instalaciones.
Las pintadas provocan un deterioro en la pintura y el vinilado exterior de los trenes, lo que obliga a renovar materiales antes de lo previsto. La limpieza reiterada también reduce la durabilidad de los recubrimientos.
El año pasado, SFM renovó el vinilado exterior de los trenes de la serie 8100 y de las unidades de metro de la serie 7100, con una inversión de 419.700 euros, IVA excluido, una actuación adelantada por el impacto de estos actos.
Otras medidas de seguridad
En los últimos años, SFM ha incrementado las medidas contra el vandalismo. Se ha reforzado el personal de seguridad en todas las instalaciones y se ha incorporado una unidad canina para la vigilancia nocturna en Son Rutlan.
También se han mejorado los cerramientos, reforzado los equipos técnicos de seguridad y grabación de vídeo, y ampliado el número de cámaras de vigilancia.
En 2024, la empresa decidió personarse como acusación particular en todas las causas abiertas a raíz de sus denuncias y solicitar penas de prisión en cada caso.
Además, se contrató a un perito caligráfico para analizar y registrar las pintadas antiguas y recientes. La identificación pericial de las firmas permite atribuir su autoría e incorporar los informes directamente a los procesos judiciales como prueba.
Con la incorporación de drones, SFM refuerza la seguridad en Son Rutlan y amplía las medidas adoptadas frente a las pintadas vandálicas.
COMENTA LA NOTICIA