Nos desplazamos a la localidad de Lloseta para conocer de primera mano la leyenda de la Verge del Cocó. Las andanzas de la imagen de la virgen llosetina no difieren de otras crónicas increíbles, casi milagrosas, protagonizadas por las denominadas vírgenes encontradas.
La talla fue descubierta en el año 1232 por un pastor musulmán que cuidaba su rebaño de ovejas en las cercanías de donde actualmente se erige el oratorio dedicado en su honor. La imagen fue transportada a la iglesia de la población de Rubines, actualmente Binissalem. A la mañana siguiente la efigie de la virgen desaparece y retorna a su lugar de procedencia. Su deseo, según la tradición, era quedarse en Lloseta.
Se trata de una bella imagen de madera policromada cuyo origen se establece entre los siglos XI y XIII. Según perece la escondieron los cristianos en la época de la dominación musulmana para evitar su profanación; aunque tampoco se descarta que arribara a la isla en tiempos de la conquista cristiana.
Ahora busquemos el didalet. Pregunta dónde está. Es un pequeño agujero donde, según se cuenta, al introducir los dedos, uno detrás de otro, quedas aliviado de ciertos males. La tradición forma parte de la festa del Cocó y la gente acude para curarse los uñeros, sabañones y padrastros.
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