David Gil ha colaborado en varios medios digitales. Ha sido Presidente de VOX en Baleares. En la actualidad es Portavoz adjunto de VOX en el Consell de Mallorca.
La abstención del Partido Popular balear en la derogación de la Ley de Memoria Democrática autonómica no es solo una decepción para sus votantes, sino un acto de traición a los principios que dicen defender. Desde Vox, denunciamos esta decisión como una muestra inequívoca de cómo el PP se pliega a los dictados de la izquierda en lugar de plantar cara al relato sectario promovido por Pedro Sánchez y sus aliados.
La Ley de Memoria Democrática es un instrumento diseñado para reescribir la historia desde una óptica parcial y divisiva, negando el reconocimiento a miles de españoles que también fueron víctimas de la violencia y el odio. Vox siempre ha defendido que la historia debe ser un lugar de encuentro, no un campo de batalla político. Por eso, consideramos intolerable que el PP balear, que inicialmente prometió apoyar la derogación de esta norma, haya optado ahora por una abstención que equivale a un respaldo implícito a las políticas de la izquierda.
La excusa de Marga Prohens de que “los debates del pasado” no son prioritarios es una falacia. Esta ley no se trata solo del pasado; es una herramienta de la izquierda para perpetuar su narrativa ideológica en el presente y condicionar el futuro de nuestra sociedad. Al abstenerse, el PP balear demuestra que no está dispuesto a asumir la responsabilidad de defender la verdad histórica ni a proteger a los ciudadanos de la manipulación ideológica. Prohens no solo ha abandonado a sus votantes, sino también los valores que deberían guiar a su partido.
Es especialmente grave que esta traición llegue en un contexto donde el PP parece más interesado en castigar a Vox que en enfrentarse a la izquierda. Su negativa a incluir el español como lengua vehicular en la enseñanza ya fue una muestra de su alineación con las políticas nacionalistas. Ahora, con esta abstención, han dado un paso más hacia la irrelevancia ideológica. Desde Vox no podemos sino preguntarnos: ¿qué principios guían al Partido Popular hoy en día? Porque lo que está claro es que no son los principios que defienden los millones de españoles que buscan una alternativa real al socialismo.
Esta actitud tibia y calculadora del PP balear no es nueva, pero cada vez resulta más frustrante para sus votantes. No se puede pretender liderar una oposición firme mientras se cede terreno constantemente a los postulados de la izquierda. Vox, por el contrario, se mantiene firme en su compromiso con la derogación de cualquier norma que divida a los españoles y manipule la memoria colectiva. Creemos en una España unida, en la que todos sus ciudadanos puedan sentirse parte de una historia compartida, sin rencores ni manipulaciones partidistas.
El PP balear está jugando un juego peligroso. Al anteponer estrategias cortoplacistas y venganzas políticas a los principios y valores, se arriesgan a perder la confianza de quienes depositaron su fe en ellos para frenar a la izquierda.
Desde Vox, reafirmamos nuestra posición como el único partido que realmente planta cara a las políticas divisivas del Gobierno de Sánchez y a la pasividad del PP. Si algo ha quedado claro con esta abstención, es que el Partido Popular ha perdido no solo la memoria, sino también su razón de ser como oposición efectiva. Vox seguirá defendiendo sin complejos la unidad, la verdad histórica y los valores que hacen grande a España.
Foto: La bancada del PP (CAIB.es).











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