También Martín Demichelis solicita unión, la palabra de moda en el Mallorca. ¿Por qué será? Que no hay que confundir con sumisión. «Quien bien te quiere, te hará llorar», otra vez refranero al canto, lo que se traduce en que desear el bien de algo o a alguien no pasa necesariamente por ignorar sus errores, sino destacarlos para evitar que se repitan. Lo contrario se llama sectarismo.
Más allá de las comedidas y obvias respuestas del argentino en su primera rueda de prensa previa a un partido, algunas palabras evocaron en mi mente la memoria de Héctor Cúper, sin la menor intención de entrar en comparaciones precipitadas y probablemente imposibles. Pero ambos coinciden en que «todos los partidos importan, los del final y los del principio», en contraposición al libro gordo de Ortells, que aún anda buscando jugadores transcurridas tres jornadas, nueve puntos en el limbo.
En cierta ocasión, el «Flaco» de Chabás contestó a un periodista: «¿Qué es para usted jugar bien?». Entre tangos anda la parodia: «Jugar bien es ganar», había legado Carlos Bilardo. Sí, aquel de «¡al enemigo, ni agua!».
No es la primera vez que el joven Olaizola entra en una convocatoria, ni tampoco que Kumbulla se halle lesionado, como Asano o el hijo pródigo Jan Salas. Toda la leña anda metida en la lista; después habrá que ver cuál se echa al fuego y con qué resultado.
Osasuna no tiene estos problemas. Es un club serio y concienzudo. Se refuerza con criterio y entremezcla cantera con hormigón. Herrando desplaza a Boyomo junto a Catena. O no. Rosier defiende por la derecha y, si Bretones no convence por la izquierda, llega Javi Galán. Lucas Torró cierra y Moncayola, un comodín, reparte. Aimar Oroz, cumplida su sanción, regresa para ordenar ideas y liberar la imaginación. Hay estiletes donde elegir: Rubén García, Víctor Muñoz y, por si no bastaran, Javi Moro. Budimir atestigua que en el club que visita El Sadar el dinero es más importante que el jugador. ¿Pasará lo mismo con Muriqi?
De Lanzarote a Pamplona hay un salto. José Hernández Hernández necesitará más de un vuelo para completar el trayecto que le permita dirigir a lo reconocible contra lo desesperado, una batalla que solo el fútbol puede decidir. También lo dijo Vujadin Boskov antes que el nuevo entrenador del Mallorca: «esto es fútbol». El árbitro canario, internacional e imprevisible, que esta temporada lleva en su silbato 13 partidos de Liga, 4 de Champions y 3 de selecciones, ya es todo un veterano cerca de su retirada. Debutó en Primera el año en que descendió el Zaragoza, que aún no ha vuelto. Toquemos madera.
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