Andy Kohlberg afirmó que el Mallorca es un club de Primera División que jugará en Segunda. Invirtió el orden de los factores que, en este caso, sí altera el producto porque más bien estamos ante una SAD de Segunda División que jugó en Primera. Si el presidente pasara más tiempo en Palma y palpara una realidad distinta a la que le cuentan, no se vería en la tesitura de encargar la reconstrucción de un equipo a quien es capaz de planificar una plantilla de plata con futbolistas de bronce y cuidaría de que en la presentación del nuevo entrenador, Luis García Fernández, solo él respondiera a las preguntas previa identificación del interrogador sin derecho a réplica, un género básico del periodismo prohibido en Son Moix al más puro estilo florentinista.
Dejaremos a quien fue jugador de un club añorado que existió hace veintidós años para centrarnos en las cuestiones no planteadas. Hemos sabido por boca del CEO, Alfonso Díaz, que el 47 por ciento de los abonados del club son menores de 21 años o mayores de 65 y, puesto que pagan tarifas reducidas, no se pueden quejar de los precios. También que, con el descenso, se pierden 42 millones de euros y que los ingresos por ventas se cobran a plazos. Lamentablemente ha omitido por qué los hipotéticos partidos del play off cotizan aparte, con lo que disfrutarían los jubilados y los chavales con el inexistente detalle de considerarlos parte de la competición. En cuanto a las pérdidas y el «compromiso de la propiedad que lleva invertidos unos 100 millones», no está de más recordar quiénes han sido los responsables y matizar, una vez más, que, por desgracia para ellos, los propietarios no han invertido tal cantidad, directamente la han gastado o, mejor dicho, malgastado, que, como hemos explicado otras veces, no es lo mismo.
En cuanto a la afirmación de que «Pablo Ortells hará una plantilla competitiva como ha hecho hasta ahora», soslayemos la sonrisa. De momento solamente la ha empeorado año tras año y, en el instante actual, destaca por contratar al goleador del Córdoba, que no se halla entre los diez primeros de la categoría, y a un suplente del Almería —solo once partidos como titular y uno solo completo— que se encontraba superando el reconocimiento médico; el deportivo está por ver. Da igual que mañana empiece la pretemporada: «el mercado es muy largo y ya se verá». ¡Fora nervis!
Por supuesto, nos sumaremos a la «ilusión» como argumento de futuro, aunque ninguno de los presentes, a excepción del recién llegado, es capaz de transmitirla, salvo que presentaran su dimisión o, en su defecto, vengan las victorias, el único milagro capaz de generarla.
Afortunadamente no hay una única forma de entender lo que es el mallorquinismo, pero sabemos que la impuesta por el triunvirato Kohlberg, Díaz y Ortells no funciona.
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