La construcción de la nueva planta de compostaje de Llucmajor avanza según lo previsto y afronta ya su tramo final después de concluir la primera fase de las obras, una actuación impulsada por el Consell de Mallorca con financiación de los fondos europeos Next Generation EU. La infraestructura permitirá ampliar la capacidad de tratamiento de la fracción orgánica de los residuos municipales recogidos de forma selectiva en la isla.
El presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, y el consejero de Medio Ambiente, Medio Rural y Deportes, Pedro Bestard, visitaron las instalaciones para comprobar el estado de los trabajos, acompañados por el director general de Tirme, Antonio Pons, y la directora insular de Residuos, Margalida Roig.
La primera fase de la infraestructura quedó finalizada el pasado 30 de junio y ha contado con una financiación de 5,92 millones de euros procedentes del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, dentro del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino (PSTD).
Energía renovable para reducir el impacto ambiental
La ayuda europea ha permitido ejecutar diversas actuaciones esenciales para el funcionamiento de la planta, entre ellas la instalación de un sistema fotovoltaico que suministrará parte de la energía necesaria para la propia infraestructura. La previsión es que genere alrededor de 2 GWh al año, una producción equivalente a casi la mitad del consumo energético de la instalación.
Los fondos también han servido para financiar los trabajos previos de urbanización, el movimiento de tierras, la construcción de la nave destinada a las podas y la implantación de los sistemas de automatización y control de la planta.
Durante la visita, Llorenç Galmés destacó que esta actuación forma parte de las inversiones estratégicas del Consell de Mallorca para modernizar la gestión de residuos y avanzar hacia un modelo más eficiente, sostenible y alineado con los objetivos europeos de transición ecológica y economía circular. Por su parte, Pedro Bestard señaló que esta primera fase ha permitido alcanzar un elevado grado de autosuficiencia energética aprovechando al máximo las cubiertas del recinto para la instalación de paneles solares.
Mayor capacidad para tratar residuos orgánicos
Cuando entre en funcionamiento, la nueva planta incrementará en 21.000 toneladas anuales la capacidad de tratamiento de la fracción orgánica de los residuos municipales (FORM), favoreciendo la reducción del volumen de residuos destinados a eliminación y aumentando la producción de compost para uso agrícola.
La inversión prevista para el conjunto del proyecto asciende a 30 millones de euros, de los que 20 millones estarán financiados con fondos europeos. Además de ampliar la capacidad de tratamiento, la instalación incorporará medidas de eficiencia energética y sistemas de generación de energía renovable para reducir su impacto ambiental.
El compost obtenido permitirá mejorar la calidad de los suelos agrícolas de Mallorca, contribuyendo a impulsar un modelo de economía circular basado en el aprovechamiento de los residuos orgánicos y la devolución de nutrientes al territorio.
La infraestructura alcanzará su puesta en servicio con la finalización de la fase IV de las obras, prevista para finales de 2026.
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