Es realmente sorprendente y a la vez preocupante que Francina Armengol, la presidente del Congreso y destacada figura del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), se atreva a hablar de “campañas de desinformación”. Afirmaciones como las que ella realiza reflejan una profunda incoherencia, ya que, si algo ha caracterizado al PSOE, durante el régimen sanchista, es precisamente la manipulación informativa y el uso sistemático de la desinformación para mantenerse en el poder. Desde Vox, no podemos pasar por alto esta hipocresía evidente.
El PSOE y sus socios de gobierno han liderado, sin lugar a dudas, las campañas más descaradas de desinformación. Esto no es solo una opinión partidista, sino un hecho constatado. Han controlado los medios de comunicación, tanto públicos como privados, para difundir mensajes que solo sirven a sus intereses, acallando y deslegitimando cualquier voz crítica. Utilizan etiquetas como “ultraderecha”, “populistas” o “fascistas” para desacreditar cualquier postura que no coincida con su agenda ideológica. En vez de abrir el debate democrático, prefieren silenciar a la oposición con términos alarmistas y falsos.
Uno de los casos más flagrantes de esta manipulación informativa fue el escándalo relacionado con José Luis Ábalos, exministro de Transportes, y su polémico encuentro con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, en el aeropuerto de Barajas. Este caso fue un ejemplo claro de cómo el PSOE y sus aliados mediáticos trataron de ocultar la verdad y minimizar la gravedad de los hechos. Ábalos negó repetidamente la reunión, hasta que las pruebas y testimonios hicieron imposible seguir encubriendo el incidente. Sin embargo, a pesar de la gravedad de la situación, los medios afines al gobierno diluyeron el impacto del escándalo, desviando la atención y protegiendo a uno de los suyos.
El caso de Ábalos no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia de manipulación y desinformación. A esto se suma el controvertido papel de Koldo García Izaguirre, escolta de Pedro Sánchez, y las acusaciones en torno a Begoña Gómez, la esposa del presidente, por presuntas influencias y beneficios personales a través de su cercanía al poder. Estos temas, que deberían ser objeto de una investigación exhaustiva y de gran cobertura mediática, son sistemáticamente silenciados o tratados de forma superficial más allá de los conocidos informes de la UCO y los medios vinculados a la “fachoesfera”. El PSOE, con la complicidad de “lo País” y compañía, pretende lograr que estos escándalos finalmente pasen desapercibidos para la mayoría de los ciudadanos en unos futuros comicios generales.
¿Cómo puede Armengol, vinculada directamente a Koldo García, y siendo una de las figuras clave del partido que ha encabezado estas manipulaciones, atreverse a señalar a otros de desinformar? Desde Vox, tenemos claro que el PSOE es el principal responsable de la desinformación en España, utilizando su poder para controlar el relato mediático y acallar cualquier crítica. La verdadera campaña de desinformación no es la que ellos denuncian, sino la que han construido desde el gobierno para proteger sus intereses y perpetuarse en el poder.
Mientras que el PSOE acusa a Vox de “extrema derecha” y de “fomentar bulos”, la realidad es que son ellos los que recurren a la manipulación para desacreditar a la oposición y esconder sus propios fracasos. No se puede olvidar cómo, durante la pandemia, el gobierno socialista intentó imponer su narrativa oficial, negando la gravedad de la crisis en sus primeras etapas, lo que resultó en un impacto devastador para España. A día de hoy, continúan maquillando las cifras y negando la realidad de los problemas económicos, migratorios y sociales que atraviesa el país.
En Vox, siempre hemos apostado por la verdad. Nuestro compromiso con los españoles es claro: queremos que la gente esté informada, que se escuchen todas las voces y que se respete la libertad de expresión. Somos conscientes de que la verdad es incómoda para aquellos que intentan imponer su agenda ideológica a toda costa. Y eso es precisamente lo que teme Armengol: que la verdad salga a la luz, que los ciudadanos puedan ver el verdadero rostro de un gobierno que utiliza la desinformación para perpetuarse en el poder.
Por eso, cuando Armengol acusa a otros de desinformar, está proyectando sus propios métodos. Sabe bien que el PSOE y sus aliados han hecho de la manipulación mediática una herramienta política clave. En Vox, seguiremos denunciando estas prácticas y defendiendo un debate político transparente, libre de las mentiras y los bulos que los socialistas han instalado como norma. Pues la verdadera desinformación no viene de nosotros, sino de quienes controlan los medios y el relato oficial.
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